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Niños que sienten mucho, pero resisten poco: educar el carácter en la era de la inmediatez
La psicóloga María Castells, del Departamento de Orientación de Highlands School Barcelona, alerta sobre los riesgos de una educación centrada solo en las emociones y defiende la formación en virtudes a través de la experiencia cotidiana
En la era de la inmediatez y la gratificación instantánea, muchos niños aprenden a sentirse bien, pero no a actuar correctamente. Según María Castells, esa diferencia es clave para formar personas equilibradas, responsables y felices a largo plazo.
“Los niños no nacen con el carácter formado; las virtudes se construyen día a día a través de pequeños actos que les ayudan a dominar sus impulsos y a elegir lo correcto, incluso cuando no es lo más fácil”, explica la psicóloga.
Castells señala que, con frecuencia, intentamos enseñar a los hijos qué está bien y qué está mal mediante explicaciones, consejos o incluso “sermones” con la mejor intención. Sin embargo, ese enfoque no siempre logra que los niños interioricen los valores.
“Aprenden mucho más por lo que hacen y sienten que por lo que oyen. La mejor manera de que interioricen una conducta positiva es experimentándola y poniéndola en práctica en su día a día”, explica.
Por ello, Castells recomienda crear pequeñas experiencias cotidianas donde los niños puedan practicar valores como la sinceridad, la paciencia o la responsabilidad. Estas experiencias no tienen que ser perfectas ni dirigidas al detalle: lo importante es que los niños descubran por sí mismos la satisfacción de actuar bien y aprendan a reconocer cómo se sienten tras hacerlo. Invitarlos a experimentar lo que significa obedecer con buena actitud, decir la verdad aunque cueste, recoger sus juguetes o pedir perdón cuando se equivocan.
“Cuando un niño descubre por sí mismo la satisfacción de actuar bien, esa experiencia querrá repetirse. Ese aprendizaje es mucho más potente que cualquier norma impuesta”, señala la experta.
Este aprendizaje se puede estructurar en función de la etapa del desarrollo:
- De 0 a 6 años, recomienda cultivar la obediencia, la sinceridad, el orden, la responsabilidad y la capacidad de perdonar, pues en esta etapa se asientan las bases del carácter.
- Entre 6 y 12 años, cuando el niño empieza a ampliar su entorno social, sugiere fomentar la generosidad, el esfuerzo, la paciencia, la gratitud y la empatía, para ayudarles a salir de su propio interés y mirar también a los demás.
La psicóloga advierte que una educación sin límites ni orientación puede favorecer conductas guiadas exclusivamente por impulsos y gratificación inmediata.
“Educar no significa reprimir, sino guiar y acompañar. Los niños necesitan aprender a elegir lo correcto, incluso cuando implica un pequeño esfuerzo”, subraya.
La formación en virtudes es un proceso lento, paciente y diario, que se desarrolla en situaciones cotidianas y en pequeñas decisiones. Cada experiencia contribuye a que los niños aprendan disciplina, coherencia y autocontrol, elementos esenciales de su autonomía y bienestar.
“No buscamos hijos perfectos, sino niños en crecimiento, capaces de reconocer el valor de sus acciones y de construir un carácter sólido”, concluye Castells.
Sobre Colegios RC:
Colegios RC es la obra educativa sin ánimo de lucro del Regnum Christi. Cuenta con 7.800 alumnos entre sus siete colegios en Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla, además de la Universidad Francisco de Vitoria (Pozuelo, Madrid).

