San Nahum. El séptimo profeta menor, Nahum, que significa «Dios consuela», nació en Elcos, Galilea en el siglo VII A.C. En su libro se celebra con fina ironía el triunfo de la justicia divina: Nínive, la ciudad idolátrica, corrompida y opresora que había exterminado Tebas, ha sido arrasada por Babilonia.
San Eligio, Obispo, es el patrono de los joyeros y por extensión, de los herreros, metalúrgicos, ferreteros, los herradores de caballos y también de los agricultores, los carreteros, los mecánicos y garajistas.
San Charles de Foucauld, Joven francés, rico y aristocrático, renunció a todo para vivir en el desierto argelino, testigo silencioso de Cristo a través de la presencia del sacramento de la Eucaristía y de la cercanía a sus hermanos más abandonados. Fue asesinado en 1916.
Dejó a uno de sus hermanos al cuidado de la tierra y entró como aprendiz de orfebrería en un taller donde se fundía la moneda real según los antiguos métodos romanos. Ahorró una parte de los réditos provenientes de su familia, y los utilizó para la caridad con pobres y esclavos. Era tan hábil con los esmaltes como con la fundición del oro. Estas cualidades profesionales iban aparejadas con una honestidad escrupulosa. Cuando le pidieron que realizara un trono de oro para el rey Clotario II (613-629), le hizo otro con el oro sobrante, que no retuvo para sí.
