Pues ya está. Puigdemont y sus consejeros, huidos de la Justicia, ya no tienen inmunidad parlamentaria. El Parlamento europeo les acaba de retirar su inmunidad y pueden ser reclamados por la Justicia española, ser detenidos y enviados a España.
Solo queda que sean juzgados por los delitos de los que se les acusa y acaben en la cárcel, por cierto, a la que acaban de volver los presos del «procés» catalán.
Solo queda una duda. El.Gobierno actual de España, el de Pedro Sánchez (PSOE – Podemos), tendrá la desfachatez de indultarles o incluso de amnistiarles. El primero voto a favor de la inmunidad y el segundo no.
No ponga la mano en el fuego nadie, porque igual se la quema.


