En la actual legislatura, algunos diputados, hoy tan honorables, tienen cierto historial delictivo que la policía no puede resolver. Precisamente por su condición de diputados.
Varios de ellos se esconden de la Justicia, la del común de los mortales, por ser, precisamente, diputados. Solamente les puede juzgar un alto tribunal, el Tribunal Supremo.
Y esto realmente es una desigualdad flagrante frente al resto de los ciudadanos de este país.
Ellos, los diputados, deberían predicar con el ejemplo y permitir ser juzgados como el común de los mortales.
Urge tomar las medidas necesarias para que esto ocurra, sino estaremos ante una desigualdad ante la ley manifiesta.


