Por todos es sabido que uno de los pilares de la economía de este país es el sector terciario o de servicios.
Y que una de las actividades económicas más importantes de este sector es la del turismo que, aquí, en España, genera miles de millones de euros y ello produce que su aportación al PIB, indicador que mide la riqueza de un país, sea fundamental.
Este año, como mínimo, su aportación al PIB no va a ser muy importante. El coronavirus lo ha fastidiado.
El Gobierno debería ser el actor principal para intentar conseguir que el desastre no fuera tan grande. Pero, ¿qué ocurre? Que hay ministros que no tienen ni idea, entre ellos, el del Consumo, el amigo Garzón, que ha afirmado que es “es un sector de bajo valor añadido”, con una actividad “estacional y precaria”. Declaraciones que hacen temblar a la economía de España.
Como no podía ser de otra manera, la oposición, principalmente, la del PP, ha puesto el grito en el cielo. No le falta razón.
Año o años duros para el turismo esperan. Por ello, hacen falta gobernantes que sepan lo que hacen y sino a la calle.
Si, señorGseñor a la calle.

