
Las negociaciones para formar Gobierno parecen el tan manido juego del gato y el ratón, en el que uno, el ratón, se esconde de otro, llamado gato, y, cuando este se descuida, recibe el ataque del ratón.
Aquí en España, ahora mismo, nadie sabe quién es el gato o quién es el ratón, porque unos y otros juegan al despiste. Tan pronto uno dice que todo va bien, como tan pronto el otro lo desmiente.
Y así, unos y otros, van escondiendo sus bazas, hasta el punto de que, por mucho esquivar, parece como si ya todo lo tuvieran atado y bien atado.
O ¿no?
Mientras tanto, el independentismo campando a sus anchas (pancartas en el «clásico» del fútbol, intentos de boicot a dicho partido, etc, etc…)
Y los ciudadanos amordazados en su libertad en Madrid, en Andalucia, en todos aquellos lugares que no bailan al son de un Gobierno que prefiere al malo antes que al bueno.
Ver para creer.

