- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 27 de julio de 1909, las tropas españolas eran derrotadas por fuerzas enemigas marroquíes en el Barranco del Lobo, en tierras de Melilla.
Tuvo su origen en la compra de explotaciones mineras por parte de empresas españolas a El Rogui, un líder rifeño rebelde al sultán de Marruecos, Abd al-Aziz. El Rogui se había erigido como líder de las tribus rifeñas independientes de Marruecos. Cuando El Rogui vendió las explotaciones mineras muchas tribus, que antes le apoyaron, se sintieron traicionadas y comenzaron a hostigar a los trabajadores de las explotaciones consiguiendo paralizarlas. Peor suerte corrió El Rogui, es apresado por el sultán de Marruecos y encarcelado hasta su muerte.
Todo estallaría el 9 de julio de 1909. Los rebeldes rifeños atacaron las obras del ferrocarril destinado a la exportación del mineral extraído y mataron a varios trabajadores. Cuando la noticia llega a Madrid el gobierno, presidido por Maura, decide movilizar a los reservistas. Esta movilización genera muchas protestas y manifestaciones contrarias al envío de tropas, teniendo su expresión más dramática en la Semana Trágica barcelonesa (26 de julio al 2 de agosto).
Durante los días siguientes continúan los enfrentamientos. El día 16 de julio llegan a Melilla los soldados españoles y el 18 entran en combate. El 20 de julio hay un nuevo ataque rifeño en Sidi Musa, pero fue rechazado por los españoles tras una lucha larga en la que predominaba el calor y la ausencia de agua y comida. Sin embargo, el 22 de julio los ataques se trasladan a Melilla, y para y para detener el avance de los rifeños se ordena una carga de artillería sobre el núcleo atacante.
Acto seguido y como medida de prevención, el general Marina aglomera a seis compañías de infantería y una sección de obuses en las proximidades de la ciudad, estando al mando de estas el coronel Álvarez Cabrera quien, por decisión propia y desobedeciendo al general, decide realizar una marcha de reconocimiento por la noche hacia Ait Aixa. Durante dicha expedición los españoles se pierden y amanecen en el barranco de Alfer donde se encontraban los rifeños que a su vez sorprenden a los españoles.
La decisión del coronel Cabrera supone una imprudencia que le cuesta la vida. Además de la vida del coronel hay unos 25 muertos y más de 230 heridos por parte española. A pesar de ello, los españoles consiguen su propósito, es decir, consiguen hacer retroceder a los rifeños echándoles de sus posiciones.
Tras esta acción, el 26 de julio se reciben noticias sobre la posible preparación de un potente ataque rebelde. Nuevamente, el general Marina, ordena la salida de tropas para proteger las posiciones de los alrededores de Melilla. También se ordena a la brigada de Cazadores de Madrid, con el general Guillermo Pintos Ledesma al mando, la vigilancia de los barrancos del lobo y Alfer, ambos cercanos al monte Gurugú.
Sera el Barranco del Lobo la zona elegida por los rifeños, que seguían controlando la periferia, para sorprender a los españoles. Aquí, los españoles se ven expuestos, sin apenas protección, al fuego rifeño. El error estuvo en que los españoles se retiraron sin el apoyo de la artillería, es decir, sin poder ser cubiertos. Este hecho causó, de nuevo, muchas bajas.
El general Marina, viendo la gravedad de la situación, se hace cargo del mando y organiza la retirada, esta vez con apoyo artillero. En esta acción del Barranco del Lobo hubo un balance alto de bajas ascendiendo estas a unos 150 muertos españoles y más de 500 heridos. Entre los muertos cabe mencionar al general Pintos Ledesma, que estaba al mando.
Debido a los continuos ataques y ante la gravedad de la situación se reforzará Melilla con más presencia militar. A finales de agosto ya cuenta con unos 35.000 efectivos desplegados en la zona. A finales de 1909 la zona quedará pacificada y controlada por los españoles, quienes ahora la dominan.
No hay que olvidar que la Semana Trágica se produce durante los días de los primeros ataques en la que tanto en Madrid y Barcelona se produce una clara oposición antimilitarista que conlleva a huelgas y disturbios, teniendo que intervenir el ejército para sofocar dichas revueltas.
Tras varios días de escaramuzas, el 27 de julio de 1909, una columna, dirigida por el General de Brigada Guillermo Pintos es sorprendida y atacada en el barranco del Lobo. Se produce una matanza en la que mueren más de 1.000 soldados (entre ellos el General Pintos). El atraso militar de las tropas españolas, la sorpresa y la complicada orografía del terreno dieron lugar a la matanza. El gobierno español siguió enviando tropas hasta acumular más de 40.000 efectivos en la zona. En el mes de noviembre el ejército español consiguió controlar la zona de Melilla y las explotaciones mineras.
Una imagen de la tragedia nos podemos hacer al oír estas estrofas de la canción popular “En el barranco del lobo”:
En el Barranco del Lobo/ hay una fuente que mana/ sangre de los españoles/ que murieron por la patria. (…)/ Melilla ya no es Melilla, / Melilla es un matadero/ donde van los españoles/ a morir como corderos.


