Desde que comenzó el hipotético “golpe de estado” llevado a cabo por el independentismo secesionista catalán, hace ya un año, la única figura que ha defendido “a capa y espada” a este país, ha sido el Rey Felipe VI. Cuando Rajoy y su Gobierno titubeaban en su acción contra los rebeldes y sediciosos, tuvo que salir el Rey de España, para en un discurso histórico, poner “los puntos sobre las íes” a la acción -más bien inacción- del entonces Gobierno de Rajoy.
Los independentistas no lo han perdonado. Desde entonces intentan, por todos los medios, socavar la figura de la Monarquía. El problema es que algunos les hacen caso y, lo más sangrante, ahora Sánchez y compañía, en un claro intento de mantenimiento del poder, cueste lo que cueste, se han unido a estos apoyos.
Los desmentidos de este Gobierno se producen un día sí y otro también y afectan a una parte importante de los ciudadanos, que sufren, padecen, las veleidades de los independentistas y de un Gobierno que “mira para de soslayo».
La decisión de defender al Rey llega tarde. Hace meses que, tras los insultos, se debería haber actuado. Aunque bueno, este país «bananero», ahora quiere penar más un piropo que una sedición o una rebelión. Cosas que pasan y no deberían…

