Creo que, a estas alturas de la legislatura, nadie tiene duda de que el día 6 de julio, la bandera de la Comunidad Autónoma Vasca, la ikurriña, estará ordenando en el balcón del Ayuntamiento pamplonés.
Su alcalde, Joseba Asirón, de BILDU, no evitará que suceda este hecho y, una vez más, se incumplirá la ley. Que ayer se intentara en Pleno que el Ayuntamiento evitara lo inevitable, es decir, que el Pleno pidiera a su alcalde que no permitiera que ondee la ikurriña en Pamplona, era perder el tiempo.
El “buenismo” no es suficiente ya. Deben adoptarse políticas que eviten cualquier acto que quebrante la ley. No basta sólo con lamentarse e imponer las sanciones correspondientes, porque “a la postre” quienes acaban pagándolas son el conjunto de los ciudadanos, con lo que no importa si se pone una sanción, puesto que la pagan todos.
Delegación de Gobierno en Navarra y el Gobierno de España deberían utilizar todos los mecanismos para evitar estos fraudes de ley, sino volverá a pasar una y otra vez. Pero no lo hizo el Gobierno de Rajoy y no se espera que lo haga el de Sánchez. Los ciudadanos, una vez más, los paganos de estas situaciones.


