El presidente del Gobierno Rajoy alertaba ayer sobre quienes prometen lo que no van a cumplir.
Ha solido ser esta postura la típica de la clase política, prometer y prometer. Sin embargo, una vez llegada al poder, al Gobierno, dicha postura se olvida y, al igual que la palabra, se la lleva el viento.
El presidente del Gobierno parece olvidar que, en campañas electorales pasadas, cuando llegaba aquí a Navarra, al igual que para España, prometía lo que sabía que no iba a cumplir. Dicha promesa no era otra que la derogación de la Transitoria Cuarta de la Constitución.
La primera, no la última vez, que lo prometía, lo hacía en un marco incomparable, en Baluarte. Allí ante un auditorio lleno, prometía su derogación. Sin embargo, nada más llegar al poder, su ministro de Justicia, alentado por su presidente, negaba la intención del Gobierno de llevar a cabo su derogación, nada más y nada menos, que respondiendo a una pregunta de la entonces diputada, Uxue Barkos, hoy presidente del Gobierno de Navarra.
Hoy dicha promesa sigue sin cumplirse, y no parece que vaya a hacerse en mucho tiempo. Rajoy necesita apoyos para sacar adelante sus propuestas y para ello, hoy, sigue necesitando al PNV, Partido Nacionalista Vasco. Partido que no va a aceptar nunca la derogación de dicha transitoria.
La promesa que hizo Rajoy seguirá sin cumplirse y ¿su aplicación?

