
En primer lugar quiero hacer llegar con cierta prudencia el agradecimiento a este gobierno de Navarra y en especial a su Presidenta Uxue Barcos por el logro de conseguir en tan poco tiempo concienciar a la población navarra y española que sus anhelos de construcción vasca en la que forme parte Navarra y se separe del Estado Español va a ser de todo punto utópico e imposible.
Estamos siendo afortunados por vivir en tiempo presente el proceso soberanista catalán de todo punto fuera de razón, sentido o conveniencia pues nos puede servir para enfocar y calibrar bien las herramientas por si algún iluminado o iluminada tiene intención de repetir los mismos desaciertos con la llamada construcción nacional.
Con este panorama y en alusión a la película «Avatar» de fantasía en la que las tribus, las costumbres y la lengua son parte esencial en el desarrollo de la lucha por el territorio Pandora los navarneses reivindicamos NAVATAR como territorio reencarnado o transformado. Somos espectadores del nacimiento de TABARNIA como reacción a los «capullos disfrazados de segadors», según los define el President expulsado Boadella y aquí podemos pensar en la reencarnación con una NAVATAR como quimera frente a «los progres disfrazados de abertzales».
Tabarneses y navarneses pertenecemos al mismo multiverso de entendimiento, pluralidad y conciliación donde el tiempo juega a nuestro favor siendo más largo y relativo, no tenemos ningún complejo en convivir entre enanos y animales parlantes que se ven agredidos por brujas, ogros y hombres lobo. En Cataluña se reinventan en el mundo de fantasía de Narnia y aquí en Navarra también podemos soñar siguiendo la ilusión del cine fantástico como en la película «Avatar» donde los militares humanos pretenden invadir el territorio de los na’vi con el objetivo de arrebatar/arrebatarnos la veta del mineral identidad, excesivamente tóxico y nocivo para los humanos quienes en su afán de conseguir tan preciado botin logran derribar el «Árbol de las Voces».
Muchos creemos que sería conveniente una nueva Presidenta virtual para nuestra NAVATAR aún que sea votada o representada por una app o videojuego, que personifique la alegría, que genere ilusión, que esté bien preparada, que sea amable y conciliadora y que guste y se sienta querida por la mayoría de las personas. En la religión hindú, avatar también toma significado como la encarnación terrestre de alguna deidad querida y deseada y hoy la tenemos aquí, en casa: Amaia de España. Si, esto no es una ocurrencia ni una broma, es lo que los na’varros nos merecemos para conservar la identidad y el sagrado «Árbol de las Almas», para así poder conectar con nuestro territorio.
Alfredo Martínez de Muniain, Lcdo. Ciencias Biológicas con experiencia en Educación y en la actualidad Freelance.
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