Hace unos años, Hacienda osó devolver a una ancianita 0,29 céntimos en su declaración de Hacienda. Para ello, tardó más de tres meses y tuvo que enviarle unos impresos, que por sí solos, ya valían más que 0,29 céntimos. El caso causó cierta indignación entre la ciudadanía.
Ayer el Gobierno de Navarra, tenía la desfachatez de conceder una subvención a las personas celiacas de 19,9 euros, para, asómbrense, ayudarles en sus gastos alimenticios.
El caso ha causado guasa e indignación, Nadie se merece esta burla.
Los gobiernos de los países, regiones, comunidades autónomas y demás divisiones administrativas, tienen que tener tacto, o lo que es lo mismo, sensibilidad para con sus ciudadanos. No basta solo con anunciar una subvención y luego conceder unas cuantías que no sirven para nada, bueno sí para mofarse de quien solicita la ayuda.
Lo mejor sería rectificar y conceder una subvención moralmente adecuada, que ayude a sufragar gastos, no que humille a las víctimas de tamaño desaguisado. No hacerlo supondría una escasa sensibilidad de los políticos implicados.
Los interesados deberían reaccionar y pedir una subvención acorde a los solicitado. El ciudadano navarro no se merece esto. Y menos que se rían de él.

