Cada vez que un candidato se presenta para liderar una opción política en este país, siempre acompaña su discurso con la manida frase de que se presenta por España. La recién estrenada candidata a liderar el partido socialista, Susana Díaz, lo decía este sábado al presentar sus propuestas para dirigirlo. Frase similar a la que los otros candidatos a liderar el PSOE, Pedro Sánchez y Pachi López, afirman, también en sus discursos. No son los únicos, tanto el Presidente del Gobierno, Rajoy, como el líder de Ciudadanos, Rivera, suelen utilizarla a menudo en sus declaraciones. Cuando exhiben banderas de España de tamaño descomunal en los «escenarios» de campaña.
Lo que no queda tan claro cuando utilizan la palabra España, es el porqué la utilizan, porque si bien pudiera parecer que lo están haciendo para defender a la nación española ante quienes la atacan o demostrar que son más españoles que nadie, luego sus actos no parecen demostrarlo.
Uno de ellos, la política lingüística que se aplica en este país, por la que en un buen número de Comunidades Autónomas se impide la libertad de elección de los padres para pedir que se imparta a sus hijos su educación en español y no en cualquiera de las otras lenguas existentes, sea catalán, vasco, gallego o valenciano, no parece demostrar que el concepto de España, sea defendido por los partidos políticos. Ayer mismo, en el Congreso del PP en Baleares se rechazaba una moción que defendía a los padres que quieren una educación en español en esta comunidad.
Otro, el desafío nacionalista. Infinidad de afrentas, jalonan el comportamiento de los nacionalismos para con España. ¿Cuál es la reacción? Dejarles con sus desaires una y otra vez, puesto que las sanciones judiciales impuestas a sus líderes poco les importan y poco interfieren en su objetivo final. Ellos a lo suyo.
Ejemplos habría muchos más. Ejemplos que demuestran cómo el concepto que se tiene de nación española, de España, es más un arma dialéctica que queda muy bien, pero nada más.
Como en todo, no basta sólo con “la fuerza de la palabra”, faltan hechos, faltan acciones.
