
Al acto de apoyo a las víctimas del terrorismo organizado por el gobierno de Navarra no acudirán las asociaciones de víctimas. No acudirán en desagravio y en protesta porque el gobierno de la señora Barkos por entender incompatible, en un mismo gobierno, la celebración de este acto de condena al terrorismo y de defensa del derecho de todas las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, con el de homenaje a las víctimas de motivación política provocados por la extrema derecha o funcionarios públicos que organizó el pasado 18 de febrero, al que fueron invitados familiares de presos de ETA, e incluso se les hizo protagonistas de la lectura del comunicado.
Y es que el Gobierno de Navarra, en su afán de mezclar y confundir unas víctimas con otras, no se está caracterizando precisamente por mostrar sensibilidad y apoyo real a las víctimas de la barbarie etarra, sino más bien todo lo contrario.
La presidenta Barcos es rehén de la política que quiere implantar Bildu. Una política basada en el apoyo al mundo ‘abertzale’ y en el desprecio a todo aquello que quiera significar o signifique España; un apoyo al ‘euskera’ como arma de identificación del no ser español.
Frente a ello, la firmeza que quieren mostrar las víctimas, que se sienten engañadas por las promesas de la presidenta navarra, cuando nada más llegar al poder, prometía ser una presidenta para todos, sin exclusiones. Aspecto, que, obviamente, parece alejarse en su intención de cumplir.
Vaya desde aquí nuestro apoyo más unánime a las víctimas del terrorismo de ETA, todavía sin disolver y con armas.
