Este lunes nos sorprendía la noticia de que UPN, Geroa Bai y PPN habían votado en el mismo sentido a fin de permitir que el Ángel de San Miguel de Aralar visite el Parlamento de Navarra. Así Geroa Bai votaba contra una iniciativa de Podemos e Izquierda-Ezkerra para que la Mesa de la Cámara no autorizara la celebración de actos de contenido religioso en la sede del Legislativo, algo que también contaba con el respaldo EH Bildu y PSN.
La argumentación de Geroa Bai, expresada por Koldo Martínez, su portavoz en las Cortes de Navarra, no podía ser más lógica ni razonable: resulta cuando menos curioso que «dos organizaciones –Podemos y EH Bildu- que al igual que Geroa Bai consideran que el Parlamento es la casa de todos los navarros y que han apoyado el Parlamento abierto, soliciten la no autorización de una visita».
Pero, si lo miramos bien, este enfrentamiento rompe en Navarra lo que en el resto de España se denomina el bloque constitucionalista que dicen conformar PP y PSOE contra nacionalistas y podemitas.
Por lo visto, la visceralidad sigue guiando en esta tierra a los dirigentes socialistas, que prefieren, aunque no sea nuevo, ya pactaron en su día gobiernos, ayuntamientos y otras poltronas con los nacionalistas filoetarras y los defensores del cóctel molotov como forma de hacer política en otras de las diecisiete comunidades autónomas que conforman el actual mosaico del Estado Español.
Tampoco es nada nuevo ver que los perros se muerden entre sí cuando conviene. En la Comunidad Autónoma Vasca las discrepancias entre las diversas familias del nacionalismo sabiniano y etarra han estado siempre a la orden del día.
¿Pero qué demuestra esto para los navarros? Por un lado la manifiesta imbecilidad del grupo de Fabricio Potestad y María Chivite y, por otro, y es peor, la astucia de Uxue Barkos y los suyos, que parecen lavarse la cara e ir de buenos por la vida.
No caigamos en la trampa de creerlo. Que un relicario de plata sobredorada realizado en 1756 entre o deje de entrar en la sede de una institución navarra es sólo un pase mirando al tendido que poco o nada afecta a los más graves problemas y económicos del viejo Reyno, desde que nacionalistas y marxistas gobiernan nuestras instituciones: Geroa Bai tiene la Presidencia de Navarra, EH Bildu la alcaldía de Pamplona y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y Podemos la Presidencia del Parlamento.
A estas fuerzas políticas debemos los navarros quedarnos al margen de la alta velocidad en nuestras comunicaciones ferroviarias. A ellos debemos, también los perjuicios que, para nuestra agricultura, representa su oposición al desarrollo de los planes de regadío del Canal de Navarra o del embalse de Itoiz. A estos partidos y la amenaza que significan debemos el sufrir que, en estos tiempos de crisis en que cada puesto de trabajo es un tesoro, muchas empresas se vayan fuera y otras no se asienten en Navarra.
A la pésima gestión de estos partidos debemos también la crisis sanitaria que ha visto incrementadas sus listas de espera; o la crisis educativa porque ahora, en las últimas oposiciones convocadas podemos verlo, se valore más el batúa que una buena formación académica y puntúe más, para ser funcionario, su mediano conocimiento que el dominio del inglés, alemán o chino mandarín o un master de posgrado del ESADE o todo un doctorado por Harvard.
Ni mordamos el anzuelo de no ver la hipocresía en ser condescendientes con el Ángel de Aralar pero despreciar otras tradiciones de nuestro ancestral acervo religioso y cultural. El Ángel entra en el Parlamento, pero los concejales van disfrazados de espidermán en las procesiones a que acuden. El Ángel entra en el Parlamento, pero ni el Alcalde ni la Presidenta acuden al Privilegio de la Unión; no se realiza la ofrenda a nuestros reyes y se excluye de los premios Príncipe de Viana a nuestra casa Real; el día de San Francisco de Javier es el Día del Euskera… y así hasta la náusea.
En Alsasua se sigue atentando contra el Benemérito Instituto Armado de la Guardia Civil -ayer martes ponían una nueva pancarta ante la casa del padre de la novia del teniente agredido en octubre- mientras que Uxue Barkos, como veíamos hace unos días, equipara a las familias de las víctimas y de los verdugos, a los defensores y los enemigos de España, cuando, con motivo del acto de hace dos sábados decía que «de ninguna manera se homenajeó a miembros de ETA» […] «Entre las familias invitadas había familias de miembros de ETA, sí. Hay miembros de ETA que con la ley de víctimas del terrorismo en la mano son víctimas del terrorismo», ha señalado, para añadir que «un homenaje a un terrorista es un delito de exaltación del terrorismo y el Gobierno no homenajeó a miembros de ETA, de ninguna manera», en lo que para la Presidenta de Navarra fue «un acto genérico y simbólico, sin nombres ni apellidos, tal y como se aprobó y redactó en el Parlamento de Navarra».
PSN, Geroa Bai, EH Bildu y podemos están de acuerdo en cumplir alguna ley y trocar grupos escultóricos de Fructuoso de Orduna por vidrios de Alberto Chueca, aunque eso implique la ignorancia de otras leyes sobre bienes patrimoniales, artísticos y de interés cultural; o aunque eso llegue a la derogación de leyes vigentes, como la Ley Foral de Símbolos de Navarra, para dar una aberrante ilegitimidad a la icurriña.
Los navarros debemos comprender que Barkos, Asirón, Martínez o Chivite son los enemigos de Navarra, su Fuero, sus tradiciones y su Historia. Que, igual que arruinan nuestras industrias, nuestros campos, nuestra sanidad, quieren devastar y anular nuestra cultura y nuestras tradiciones.
Les interesa que los navarros nos quedemos aislados, empobrecidos como ciudadanos de tercera división e ignorantes de lo que realmente somos, porque creen que sólo así podremos perder el orgullo de nuestra entidad y mirar, como el pariente pobre, a la Comunidad Autónoma Vasca en que, con toda clase de subterfugios y añagazas, desean integrarnos y diluirnos.
Cuando, como ahora, nos gobierna el enemigo es buen momento para pensar en nuestra entidad e importancia, considerar que la tolerancia tiene un límite, y salir en su defensa y reivindicación, en una nueva gamazada, si preciso fuere, recordando que, como dijo Ramón Menéndez Pidal: “No es un bien el soportar toda manifestación de la parte errada para llegar a la enervante y desmoralizadora situación de vivir sin un contrario, pues no hay peor enemigo que el no tenerlos”.
Pedro Sáez Martínez de Ubago, investigador, historiador y articulista
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