
- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 18 de febrero de 1930, el astrónomo estadounidense Clyde William Tombaugh (1906-1997) descubría el planeta Plutón desde el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, siendo considerado el noveno y más pequeño planeta de nuestro sistema solar por la Unión Astronómica Internacional y por la opinión pública desde entonces hasta 2006, cuando estudios de entonces, cambiaron su categoría, para llamarlo plutoide o lo que es lo mismo, planeta enano del sistema solar que se encuentra más allá de la órbita de Neptuno.
El descubrimiento se llevó a cabo a través de la toma de pares de fotografías del cielo nocturno para, a continuación, examinar cada par y determinar si algún objeto había cambiado de posición. Se usó para ello un microscopio de parpadeo, un aparato que creaba una ilusión de movimiento al desplazar rápidamente dos fotografías sobre sí mismas y permitía así detectar cambios en la posición de los objetos o en la apariencia de las imágenes. Así sucedió el 18 de febrero de 1930, tras casi un año de búsqueda, cuando se encontró un objeto que se había movido en las placas tomadas el 23 y 29 de enero de ese año. Una fotografía de menor calidad tomada el 21 ayudó a confirmar el movimiento.
El descubrimiento fue noticia en todo el mundo. El observatorio Lowell, que tenía el derecho a nombrar el nuevo objeto, recibió más de 1000 sugerencias que iban desde «Atlas» hasta «Zymal».
El nombre «Plutón» — Dios romano del inframundo— fue propuesto por una estudiante de Oxford interesada en la mitología clásica, durante una conversación con su abuelo, que era a su vez, amigo de Tombaugh. Escuchada la propuesta, fue aceptada rápidamente, al coincidir las dos primeras letras de Plutón con las de la persona que daba nombre al observatorio, Percival Lowell.
El nombre caló muy pronto en la cultura popular. En 1930, Walt Disney (1901-1966) se inspiró al parecer en este nombre cuando presentó a Pluto —que lleva el nombre en inglés de Plutón—, un compañero canino de Mickey Mouse. En 1941, un nuevo elemento químico, plutonio, recibía dicho nombre, a partir del nombre del planeta. Se seguía así la tradición de denominar a los elementos descubiertos por el nombre de los nuevos planetas del sistema solar. Así, el Uranio se nombró a partir de Urano y el Neptunio de Neptuno.


Es similar a instalar una placa solar de Enervill, todo lo que nos gusatría sobre el universo está por venir.