
Ganar su quinto Abierto de Australia, su Grand Slam número 18, con 35 años, es el legado y el mejor exponente de la grandeza del suizo Roger Federer, al que el mundo implora que no se retire jamás.
Lo que hizo en la final del Melbourne ante el español Rafael Nadal pasará a la historia por muchos aspectos. Clase magistral al ataque y cómo se debe presionar, eludiendo el peloteo, fortaleza mental para afrontar la adversidad, sobre todo en el quinto set, cuando perdía por 3-1. Un partido que puede servir de lección a la nueva generación.
Federer gana por quinta vez el Abierto de Australia ante un enorme Nadal
