Pegar a un hijo, a la esposa o al abuelo una vez al año hasta causarles moretones y arañazos ya no será delito en Rusia si prospera el proyecto de ley que despenaliza la violencia doméstica, aprobado en primera lectura esta semana en el Parlamento.
Sólo cuando el agresor vuelva a golpear al mismo familiar en el plazo de un año podrá ser procesado por la vía penal y castigado con la cárcel, y eso si el agredido logra demostrar los hechos, porque la justicia no actuará de oficio en estos casos.
La medida deberá ser refrendada en una segunda ocasión para entrar en vigor. Pero ya ha pasado un primer escollo en el Parlamento con 368 votos a favor y sólo uno en contra. Yelena Mizulina, parlamentaria de la ultraconservadora MP y presidenta de la Comisión de Asuntos de la Familia y la Mujer de la cámara, afirma que “en la cultura familiar rusalas relaciones padre-hijo se construyen en torno al poder de la autoridad del padre”. “Las leyes deben apoyar esa tradición familiar”, agregó.
Pretende ser el contrapunto a una enmienda que el año pasado declaró la violencia familiar un delito criminal por primera vez, que fue supervisada por el propio presidente Vladimir Putin. Se introdujo el concepto de “allegados” al artículo del código criminal que recoge las agresiones. Ahora ese grupo incluye a hijos, esposa, hermanos y otros parientes. Pegarles se volvió condenable con hasta dos años de prisión.
Según las estadísticas que maneja el Gobierno, 36.000 mujeres son agredidas por sus parejas cada año y otros 26.000 niños por sus padres. Mizulina sostiene que sólo deberían ser un delito administrativo. “No queremos que vaya gente a prisión por dos años y se le ponga la etiqueta de criminal por el resto de su vida por un bofetón”, prosigue.
Putin, hasta ahora reacio a la medida que impulsan los conservadores, con el apoyo de la Iglesia ortodoxa, pero podría cambiar su parecer. La propuesta deberá ser votada nuevamente y si es aprobada, pegar a los hijos o la mujer será legal. NAVARRA INFORMACIÓN/EFE

