
Si algo «aprendimos» en la transición española es «ya está bien de pasar calamidades y vamos a por todas que el mundo es nuestro » …
La clase media española comenzaba a emerger con valor, nobleza y bondad como buenos hijos de nuestras familias de la transición.
Felipe González nos explico los derechos y no deberes de la Seguridad Social, nos puso en el mapa con La OTAN y en el mundo con la EXPO y las Olimpiadas. Fue el maestro precursor del bienestar social , PER, pensiones y jubilaciones generosas y garantizadas, comisiones públicas, pelotazos, etc. Aznar lo mejoró con el boom económico mundial , el euro, la burbuja inmobiliaria, la jubilación desde los 50 años , más pensiones y más y mejor bienestar social, pelotazos y más hazañas bélicas y protagonismo mundial de cartón piedra. Zapatero se encontró con un país en fractura y entre algodones y con una preparación de risa, dejó que la corriente nos llevara por caminos insospechados donde los pillos y distraídos seguían en su salsa mientras los españolitos empezábamos a tocar nuestro vía crucis con la crisis, el paro, los impuestos, los escándalos, etc. Un escaparate como para aprender que lo que hay que hacer para prosperar es callar, meter mano, salir corriendo y decir que yo no estaba ahí …
Rajoy con buena voluntad se metió entre pecho y espalda una España llena de pícaros, salerosos, ocurrentes, cómicos , burlones , chuscos , patosos y graciosos. No tenemos claro si quiere hacer lo mismo que los demás y seguir tirando de la misma manta. Ahora los eruditos profesores de Podemos haciéndose pasar por enterados gestores de ayuntamientos y gobiernos ya vienen aprendidos como pícaros desde la escuela y no nos van a ofrecer nada mejorable, un poquito más de bienestar para todos los faltos de ingresos y recursos, el problema es que ya no queda nada en la caja común; los datos del PIB y la deuda pública ya han pasado de la raya y en ningún banco le fiarían a España ni un euro más.
Con este panorama no me extraña que todos los trabajadores, parados y pensionistas quieran atar una pensión buena cuanto antes para que no se la quite nadie como a los funcionarios públicos. Objetivo de los jóvenes que se integran en el mercado laboral: jubilarse como muy tarde a los 50 años y con la pensión máxima de 2.567 euros y objetivo de los que no puedan trabajar: tener unas Rentas Sociales vitalicias como el salario mínimo internacional francés de 1.457 euros.
Como ocurrió en el siglo XVI en la España Imperial nos encontramos con las instituciones degradadas y el mismo contraste de los nobles y los siervos. Las grandes compañías, bancos y fortunas engrandecen la macroeconomía y sus gobernantes intentan darles la gasolina que necesitan mientras siguen con «lo mío es mío y lo tuyo … también» y la microeconomía diaria de la multitud de parados, ancianos a penas sin recursos y jóvenes ninis desmotivados y en riesgo de inclusión social.
Las pretensiones en la actualidad de los hidalgos empobrecidos, los miserables desheredados, los falsos religiosos y los conversos marginados es la misma que en los tiempos de Felipe II. Quizás estemos en el origen de una nueva Decadencia Española 4 siglos después de la de los Austrias menores …?
Como en las novelas picarescas estamos viviendo la realidad de un desengaño con mayúsculas donde las conductas aberrantes son castigadas y al final se arrepienten.
¿De verdad somos personajes de una novela de D. Francisco de Quevedo o D. Miguel de Cervantes?
Alfredo Martínez Basterra, ha trabajado de profesor en Educación secundaria y en la actualidad en sector servicios
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