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Arde casi por completo la ciudad de Oviedo

  • Por José V. Ciordia, historiador

Tal día como hoy, día de Nochebuena, pero del año 1521. Oviedo sufriría el mayor incendio de su historia que destruiría tres cuartas partes de la ciudad.

El foco, una vivienda en la calle Cimadevilla. Las causas, unas brasas mal apagadas y el desordenado diseño urbanístico de la época, que hacía que prácticamente las casas se tocaran unas a otras, distribuidas en angostas calles y asentadas en estructuras de madera. En apenas cinco horas la mayor parte de la ciudad estaba en llamas, unas llamas que tardaron casi dos meses en extinguirse.

Cimadevilla y Rúa, hasta la puerta de Socastiello y hospital de San Juan; el barrio de la Chantría y la Lonja hasta la puerta de La Gascoña; parte del Monasterio de San Pelayo; las calles del Portal y San Antonio; el hospital de San Julián, la calle de la Herrería y gran parte de la iglesia Catedral se quemaron.  Al respecto del incendio, se escribió: «toda la ciudad se abrasó dentro de los muros, si no fue la Santa Iglesia que quedó libre en medio del incendio, aunque el maderaje y andamios de una torre, que se iba haciendo, se quemó también». Los hornos de pan culpables del incendio, a partir de entonces, fueron desterrados extramuros, concretamente, donde se encontraba la Puerta Nueva.

Pero curiosamente y, gracias a ello, los ovetenses son llamados “gatos del forno (horno). Por aquel paraje llegaban a la ciudad los que venían de parranda, de la zona de San Esteban y aledaños, por donde había varios lugares de «dudosa reputación». Los que llegaban tarde no encontraban las puertas abiertas por lo que no les quedaba más remedio que quedarse al calor de los hornos, lo que les valió el felino apelativo que hoy los caracteriza. Poco se salvó y entre esas pocas edificaciones que sobrevivieron a la catástrofe aún se puede ver y disfrutar hoy en día  de una de ellas. Se trata de la Casa de la Rúa o Palacio del Marqués de Santa Cruz de Marcenado que data del siglo XIII y es la edificación civil más antigua de la ciudad.

El incendio que devastó la ciudad dio pie a un nuevo proyecto urbanístico, con construcciones sin balcones ni colgadizos, para evitar la propagación del fuego; con construcciones hechas con muros de mampostería, y no de madera. El incendio marcó la fisonomía de la ciudad- En la reforma se cambió el trazado radial por otro ortogonal -, y derivará en un crecimiento comercial y económico sin par en la ciudad y en la época.

 

 

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