La gente de la calle, la que todos los días se gana el sustento, tiene cada día que pasa una mayor certeza de que a los políticos, solo les importa el voto de la gente y estar a bien, con ella, la gente, cada cuatro años -ahora cada, pocos meses-, cada vez que toca que hay elecciones. El resto del tiempo, los políticos viven para ellos mismos, sin parecer importarles el devenir diario de sus votantes.
A la manera de los reyes déspotas ilustrados del siglo XVIII, los políticos de hoy en día, piensan en su pueblo sí, pero “pasan” de él. Es como un “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Se enzarzan en “guerras intestinas “para conseguir mantenerse o conseguir un puesto nuevo. Se llaman, así mismos, obstruccionistas, anti patriotas y bastante poco democráticos. Todos ellos meten la paja en el ojo ajeno, sin darse cuenta, de que sus actitudes son similares, comunes.
Soluciones pocas y críticas muchas. Ahora, además, a la espera de acontecimientos. Todos a la espera de lo que suceda en la Comunidad Autónoma Vasca y en Galicia, para tomar decisiones, que seguramente serán equivocadas, al igual que los ya innumerables meses que lleva este país esperando un nuevo gobierno y que por la negativa de los principales partidos políticos no se ha podido hacer realidad.
En suma, una situación que aburre ya “al más pintado” y que no tiene visos de solucionarse. Eso sí, los paganos, como siempre, los ciudadanos.


