
Lamentablemente, la comparecencia pública del presidente de gobierno en funciones, Mariano Rajoy, dejó entrever que las expectativas sobre su investidura y las negociaciones para la formación de Gobierno en España, reforzadas hace una semana por la total disposición de Ciudadanos con su líder Albert Rivera pasando de la abstención al sí a cambio de que el PP aceptara unas mínimas condiciones de regeneración. Para sorpresa de todos, el Comité Ejecutivo popular, convocado para estudiar las exigencias de Ciudadanos, no trató sobre el asunto y se limitó a dar un cheque en blanco a Rajoy para que administre su investidura como le parezca.
En cualquier caso, el presidente del PP quitó ayer toda importancia al posible acuerdo con Ciudadanos, ya que sin la abstención socialista su investidura resultará fallida. A pesar de lo cual, Rajoy debe asumir su responsabilidad y acudir al Congreso a su investidura comprometiéndose con Rivera a fijar la fecha del debate sin más demora con la única garantía del sí de los diputados naranjas.
España se ve abocada a unas terceras elecciones, que en ningún caso merece. Rajoy debería prrsentar su renuncia y los líderes de los partidos nacionales no encabezar de nuevo y así asumir su fracaso político y su escasa altura de miras por el bien común de una nación o pueblo.

