
Las primeras investigaciones apuntan a la ruptura de una tubería de vapor a alta presión como la causa de una explosión en una central eléctrica de la ciudad de Dangyang, en la provincia central china de Hubei, que causó la muerte de 21 personas y dejó heridas a otras cinco, tres de ellas en estado crítico.
Así lo publica hoy la agencia oficial Xinhua, que añade que la central, Madian Gangue Power Generation, comenzó a operar este año y que sus instalaciones todavía están sometidas a inspecciones.
El suceso se produjo este jueves alrededor de las 15.20 hora local (7.20 GMT), y en un principio la cadena de televisión estatal CCTV informó de que la deflagración había tenido lugar en una planta química.
La confusión pudo deberse a que la central eléctrica fue construida en conjunto por la planta química Huaqiang y otras compañías de la zona, según dijo a Xinhua un empleado de esa instalación que prefirió preservar su anonimato.
Entre los heridos de mayor gravedad se encuentra precisamente un exempleado de la planta química, apellidado Liu, de 32 años, quien había trabajado por Huaqiang durante nueve años y solo se había unido a la central eléctrica hace un mes.
«Es un golpe tremendo para la familia. Su padre murió el año pasado y su hija solo tiene ocho años», señaló a Xinhua el tío de Liu.
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La escena de la explosión presenta un estado de gran destrucción, con tuberías deformadas, cables arrancados y cristales de ventanas y pantallas de ordenadores hechos añicos, así como cascos de trabajadores y prendas de ropa esparcidos por el suelo.
Aunque este tipo de tragedias no son una excepción en China, ésta devuelve a la memoria la sucedida en una terminal de contenedores de Tianjin (norte del país) el pasado año, ya que hoy, 12 de agosto, se cumple el primer aniversario de la fatídica explosión.
Según la investigación oficial, las detonaciones en la terminal del puerto de Tianjin fueron causadas por la combustión de materiales peligrosos almacenados de forma «inadecuada o ilegal», causando al menos 165 muertos y más de 700 heridos, aunque estas cifras todavía oscilan.
Ambas tragedias reavivan las críticas al Gobierno chino por las laxas medidas de seguridad en su sector industrial, donde los accidentes son frecuentes y en ocasiones las autoridades permiten a las empresas infringir normativas a cambio de beneficios. EFE
