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CARTA: ¿Regeneración democrática?

¿Cómo hemos llegado a esto?, se preguntaba Santiago González, columnista de El Mundo, en su blog del día 8 de agosto. En su artículo muestra un pantallazo de una conversación en twitter entre Carlos Martínez Gorriarán, ex diputado de UPYD, y yo a raíz de una intervención del diputado de Ciudadanos, Ignacio Prendes, recientemente nombrado vicepresidente primero del Congreso. Decía Prendes que hacen falta políticos “con las manos limpias” y yo le pedía que se las lavara.

Sí, quizá adjetivarlo no era del todo apropiado, pero uno a veces se deja llevar por la indignación y pierde el respeto a tipos de la calaña del ahora vicepresidente primero del Congreso. Debería haber buscado una definición más apropiada porque existe un amplio abanico de posibilidades para definir a un tipo que engaña a sus compañeros y se salta las normas y resoluciones de su partido para seguir cobrando un sueldo público a toda costa y de la forma que sea.

A continuación explicaré las hazañas que el actual vicepresidente primero del Congreso llevó a cabo en su antiguo partido para no perder la poltrona y garantizarse una entrada “VIP” en Ciudadanos, ya que Santiago González oculta la verdad de los hechos y se limita a desacreditar a quienes denunciamos las fechorías políticas de uno de los ahora “hombres fuertes” de Albert Rivera. No lo hago por alusiones, ni porque Prendes nos traicionara, ni por continuar una rencilla estúpida sino porque creo que los ciudadanos merecen conocer la verdad. Y porque lo único que me mueve  y me ha movido siempre es la regeneración democrática de este país, incompatible y frontalmente opuesta a las artimañas del actual vicepresidente primero del Congreso.

Los compañeros de UPYD en Asturias, donde Prendes era diputado autonómico, contarán con lujo de detalles la historia, pero haré un breve resumen. Para cuando llegaron las elecciones autonómicas, Prendes llevaba tiempo pensando en la forma de continuar como cargo público en un partido en el que las encuestas empezaban a no ser tan favorables como hasta ese momento. Fue partidario de una coalición UPYD – C’s, motivo por el que algunos dicen que le expulsamos, dando a entender que expulsábamos a la gente que discrepaba. Totalmente falso. Su intención fue impedir que UPYD presentara como tal lista en Asturias, retirándose en último momento y forzar “por la vía de los hechos” una coalición con Ciudadanos, en contra de lo aprobado democráticamente por mayoría de los 150 miembros del Consejo Político de UPYD. Esto es, que UPYD se presentaría de forma autónoma en toda España.

Afortunadamente la dirección de UPYD descubrió antes de que cometieran su fechoría que su secretaria en el parlamento asturiano era también la representante legal de Ciudadanos ante la Junta Electoral de Asturias. Y ese fue el motivo por el que se le expulsó. Estaba utilizando los recursos de un partido para otro partido. Además, Prendes y varios colaboradores convocaron a los afiliados a una asamblea ilegal en Asturias con el fin de avalar una coalición con C’s, como ya he explicado en contra de lo aprobado por el Consejo Político, que es el órgano competente.

Más tarde la dirección de UPYD descubrió unos mails en los que el actual vicepresidente primero del Congreso demostró ser no solo un traidor, sino también muy poco inteligente ya que utilizó su correo corporativo (Ignacio.prendes@upyd.es) para organizar junto a Irene Lozano (ya se sabe cómo ha acabado tras su fallido intento de pillar hueco en el PSOE) y otros una trama con el objetivo de forzar una coalición con Ciudadanos (impidiendo a última hora que se registraran las candidaturas de UPYD en Asturias y otros lugares, sin dejar tiempo al partido para reaccionar). En esos correos electrónicos uno de ellos reconoce que están desacatando una decisión legítima del órgano competente. Y además están de acuerdo en tener al tanto de sus fechorías a Rivera: “Rivera debería saberlo y estar de acuerdo”.

¿Cómo hemos llegado a esto, don Santiago? ¿Cómo hemos llegado a justificar la mentira, la traición y el arribismo en aras de una supuesta regeneración democrática? ¿Cómo hemos llegado a aceptar que Albert Rivera premie a quien se comporta de esta manera? ¿Cómo hemos llegado a creer que se puede regenerar la política comportándose de la manera más sucia? Como suele decir el anteriormente citado, Carlos Martínez Gorriarán, debe ser una especie de pensamiento mágico.

Jorge Valencia Ilarregui, afiliado UPyD Navarra

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