Los emperadores romanos para distraer de sus problemas a sus ciudadamos, preparaban durante días y días, juegos de gladiadores, naumaquias y tauromaquias, en unos edificios grandiosos denominados Circos.
Hoy los españoles esperan contagiarse de la sonrisa, de la alegría, de sus Olímpicos, que ayer comenzaron su participación en Brasil y esperarán olvidarse del «circo máximo» que sus políticos llevan protagonizando ya desde hace varios meses. Estos, en lugar de decir, como los gladiadores de antaño, «los que van a morir te saludan», ahora dicen, «los que van a sobrevivir, te saludan».
Y esta es, en cierto modo, la grandeza de este país, diversión, fiesta, jolgorio a lo largo de este mes de agosto por toda su geografía, para dejar de lado y olvidar a esta casta política, preocupada solo del sillón, de nada más.


