Tras las reuniones celebradas entre Rajoy-Sánchez y Rajoy-Rivera, algo parece estar claro. Tanto unos como otros siguen empecinados en decir cosas similares al 26 J y el 20D, eso sí, con unas cuantas decenas de millones de euros gastados inútilmente.
De momento la única variante es la que parece haber introducido Ciudadanos. Una abstención o incluso un si, pueden tener su valor.
En el horizonte, no obstante, y a tenor de lo dicho, cada vez -parecen- más diáfanas unas terceras elecciones. Sin el concurso de un partido socialista , cuyo líder parece huir hacia adelante, poco o nada puede hacerse a la hora de formar gobierno. Y en estas están los ciudadanos de este país, esperando a que sus señorías, los señores diputados, digan realmente lo que quieren hacer, aparte de mantener su sillón. Porque una cosa parece clara, la supervivencia política es lo que mueve a unos y a otros. Que haya menos parados, pero con contratos basura, que el déficit de España sea enorme o que suframos un claro «golpe de estado» independentista parece importarles poco, salvo eso si, cuando hay cámaras delante.
