
Los datos del último informe sobre el empleo que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha presentado para España reflejan una realidad clara y diáfana: la enorme temporalidad que tiene su mercado laboral. Factor preocupante para la ciudadania, pero que sirve a los políticos para «maquillar» los datos de la población activa, que si bien está aumentando, lo hace de una forma precaria aunque tampoco a todos los niveles. Los jóvenes de la llamada generación «NINI» y los parados mayores de larga duración siguen sin conseguir trabajo.
Ahora que se está en momento de negociación electoral, no parecería, a tenor de dicho informe, derogar reformas laborales, sino implementarlas con medidas realmente eficaces para conseguir puestos de trabajo de carácter permanente, que incrementaran la recaudación de la Seguridad Social, no como hasta ahora, solo su número. Con ello habría mayor liquidez en la caja de las pensiones y no se estaría abocado a un futuro muy negro para la jubilación en este país.
Las medidas económicas eficaces son las causantes del bienestar de los ciudadanos. Cuando hay incertidumbre política y negociación, la clase política suele quedarse en la superficie. No profundiza en las decisiones para no «molestar» al de al lado. Pueden.perderse tiempos preciosos, tiempos, que no suele perdonar quien no tiene nada que perder ya, porque ha perdido todo. Así surgen los «populismos».

