
La derrota militar que Estado Islámico está sufriendo ya en sus bastiones de Siria e Iraq, no se está traduciendo en una disminución de los atentados terroristas.
En diferentes partes del mundo se están produciendo muertes, en su mayor parte civiles, por obra de terroristas que se inmolan matando, para hacer «el trabajo sucio» a los líderes del Islámico radical puesto que estos no se arriesgan no, a la muerte, sino que mandan a otros en una actitud de clara cobardía, provocando con ello inseguridad y miedo en la población civil.
Los gobiernos son conscientes de que deben mejorar sus políticas de prevención contra estos ataques. Mientras tanto, solo queda rendir homenaje a las victimas, independientemente del lugar donde suceden los atentados, sea Europa, EEUU, Turquía o cualquier otro lugar de Asia o África.
