
Tres características han identificado desde el comienzo del turismo, allá por los años 60 del pasado siglo, a este país, el flamenco, la paella y los toros. Así ha sido y así es.
Últimamente, sin embargo, los últimos, los toros, su fiesta y tradición, están siendo puestos en duda por algunos. Fundamentalmente porque se considera que es maltrato animal o porque, precisamente, al ser un rasgo distintivo de España, hay que atacarlo y eliminarlo.
El gobierno de Castilla y León, gobernado por el PP, el partido del señor Rajoy, acaba de emitir, lo que algunos llaman, «el decretazo», un edicto por el que prohíbe la muerte del Toro de La Vega. Esta es una tradición que se remonta a la Edad Media por la que se produce el encierro de un toro que termina siendo alanceado hasta su muerte.
Los partidarios de la lucha contra el maltrato animal desde hace unos años llevan protestando ante este hecho y se llevan produciendo altercados entre los partidarios de uno u otro espectáculo.
Las tradiciones en este país están siendo puestas en duda constantemente. Se considera que todo lo de antes, no sirve, está equivocado, es malo. Se impone, por tanto, una renovación, una transformación del modo de pensar y hacer las cosas.
Las nuevas generaciones tienen que ser diferentes.
Ante tal situación, cabe la pregunta, ¿ Lo tradicional no puede convivir con lo moderno? Creemos que sí. Los extremismos no.

