“Escuchándonos y dialogando para la paz aquí y ahora. Creer en las tareas de la Paz” es el tema sobre el que medio centenar de personas, pertenecientes a un gran espectro social e ideológico, han reflexionado durante la mañana de ayer sábado, en el Seminario de Pamplona, convocadas por la asociación Solasbide .
La presentación ha corrido a cargo de Mertxe Berasategui, el sociólogo Gabriel Hualde centrando su intervención en los múltiples significados de la PAZ. Finalmente, el diálogo ha sido moderado por el presidente de Solasbide-Pax Romana de Navarra Mikel Aramburu Zudaire.
La jornada se ha iniciado con la intervención del sociólogo Gabriel Hualde, quien ha hecho una exposición del tema plantado. Tras subrayar la complejidad del tema y su carácter multidisciplinar y multidimensional, Hualde ha analizado la relación entre paz y justicia. Ha subrayado la existencia de dos tipos de violencia: la estructural y la cultural. Sobre la primera, ha señalado que es la que origina un daño en las necesidades básicas del ser humano, “sin necesidad de que se utilice una violencia expresa o directa”.
En su opinión, Engels denunció este tipo de violencia cuando hablaba de las condiciones de los trabajadores en el Londres de mediados del XIX, aludiendo a que “existían asesinatos aunque nadie viera al asesino”. Se ha referido también al papa Francisco que, a su juicio, hace otro tanto actualmente “cuando condena el sistema económico de la exclusión diciendo que esa economía mata”.
Respecto a la violencia cultural, Hualde ha citado el racismo, sexismo, clasismo o eurocentrismo como ejemplos de la misma.
Finalizada la introducción, los participantes han expuesto sus opiniones, incidiendo en las maneras de impulsar una paz positiva, es decir, basada en la justicia, generado de valores positivos y perdurables, capaz de integrar política y socialmente, de generar expectativas y contemplar la satisfacción de las necesidades humanas. Se ha hablado mucho de la necesidad de relacionar la justicia con la paz, de la imposibilidad de una paz perfecta, de intentar construir una sociedad en la que la concordia esté más presente, de la necesaria empatía para ponernos en el lugar del que sufre distintos tipos de violencia. Ha habido alusiones al perdón, a la dificultad del mismo y la banalización que a veces se hace al respecto. Y, por supuesto, también ha habido alusiones concretas a diferentes tipos de violencia que ha sufrido la sociedad navarra: la sufrida en la guerra civil y la posterior dictadura, la violencia de ETA, la que han sufrido otras personas de otros grupos o miembros de los cuerpos policiales. En este sentido, varios de los participantes han sugerido que en Navarra pueda haber encuentros entre personas que han padecido distintos tipos de violencia, al igual que se ha hecho en algunas localidades de la Comunidad Autónoma Vasca.
El economista Sixto Jiménez ha incidido en que la falta de respeto es la gran causa de la violencia. En este sentido, ha considerado importante impulsar la cultura de respecto y el activismo en favor de ese valor. A su juicio, avanzar hacia una sociedad más pacífica exige crear estados de opinión contra la violencia estructural.
Javier Marcotegui, exconsejero de Educación, ha afirmado que la paz y la violencia son complementarias. “Todos somos pacíficos y violentos, lo importante es buscar el justo equilibrio”. Ha destacado la banalización que se hace de la violencia a través de los medios de comunicación, al tiempo que subrayaba el papel educativo de la familia.
Fernando Armendáriz, por su parte, ha incidido en que el conflicto en sí no es malo. “Lo peligroso –ha dicho- es la deriva del conflicto y su resolución”. Refiriéndose al conflicto vasco, ha animado a dar pasos para ir superándolo y ha hecho un llamamiento para que “no se torpedeen los intentos de ir resolviendo el problema”.
Javier Etxeberria ha subrayado que los conflictos también han sido base de importantes transformaciones sociales y que un sistema económico que solo busca el máximo beneficio para algunos “siempre generará graves desigualdades”. Ha abogado por intentar ganarse la voluntad de la mayoría, poniendo como ejemplo el ejercicio de memoria realizado sobre la violencia franquista, donde en su opinión “se ha avanzado mucho en los últimos años”. Etxeberria ha finalizado su intervención reivindicando los valores de la ilustración: libertad, igualdad, fraternidad.
En la reflexión también ha participado Álvaro Baraibar, director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra. En su opinión, el conflicto es algo natural y consustancial a la naturaleza humana. “El reto –ha señalado- es la manera de abordar esa resolución de manera pacífica. Esta sociedad legitima actitudes violentas que se acaban viendo como normales, por ejemplo en el ámbito deportivo”. Ha aludido también a la “fuerte y dolorosa ruptura de la convivencia que hemos conocido aquí”, apostando por una mirada crítica hacia el pasado que contemple todas las conculcaciones de derechos.
El psiquiatra Vicente Madoz ha distinguido la agresividad leve y grave: “La primera impulsa a defender los derechos naturales; la otra es la violencia sin sentido, que es la preocupante”. Ha destacado la importancia de la escuela y del sistema educativo, donde en su opinión hay que potenciar una cultura de la paz.
El periodista Jesús Barcos se ha referido al concepto de orden y paz, “puntal del régimen franquista” que, a su juicio, ha dejado un poso en la sociedad navarra. En su opinión, el relevo generacional será clave para avanzar hacia una mejor convivencia “porque aquí hay muchas rémoras y cargas”.
El teólogo Guillermo Múgica ha abogado por una paz imperfecta. “Hemos asumido la vinculación entre paz y justicia, cayendo algunos en un cierto reductivismo. La justicia y la paz se besan, hemos dicho, pero hagamos autocrítica porque hemos incidido en vincular la paz a la justicia. Pero en realidad, son dos conceptos diferentes. Hay autonomía entre los dos conceptos y nuevas indagaciones que hacer sobre los contenidos”.
Fernando Rey, director del Servicio de Memoria y Convivencia del Gobierno de Navarra, ha subrayado que solo a través de la paz se puede conseguir la justicia. Refiriéndose a la violencia de ETA, ha destaca que no deben instrumentalizarse las víctimas para conseguir réditos políticos. “Las víctimas no van a olvidar lo ocurrido, pero también hay que mirar hacia adelante. Necesitamos una mirada autocrítica hacia el pasado, pero también una mirada esperanzada hacia el futuro”.
El exparlamentario Fermín Ciaurriz ha hecho referencia a las bienaventuranzas, que distinguen los que procuran la paz y los que tienen hambre y sed de justicia. A su juicio, hay mucho terreno para recorrer en el campo de la pacificación, también en nuestra sociedad.
El sociólogo Goio Urdániz ha subrayado la asociación entre paz y desigualdad. “Hay una falta de conciencia social –afirmó-, demasiada gente que no es consciente del nivel de desigualdad y los problemas que acarrea. Además, hay un determinismo, un aceptar esas desigualdades como si no tuvieran remedio”. En su opinión, hay que luchar contra esa resignación “si lo que se quiere es avanzar hacia una sociedad mejor”.
Javier Leoz, concejal de Geroa Bai, ha puesto el acento en los conflictos más cercanos. “Para una paz duradera – ha señalado- hay que tener claro que la violencia es un instrumento ilegítimo y, por tanto, hay que reconocer el sufrimiento de todos los que la han padecido”.
Juan Pedro Urabayen ha destacado la necesidad de implicarse en la superación del conflicto vasco y, en este sentido, ha hecho un llamamiento a la Iglesia navarra para que participe en ese camino.
Tres horas después de iniciado el diálogo, ha llegado la hora de presentar las conclusiones, labor ejercida por el miembro de Solasbide Miguel Izu. Cuando el reloj del seminario marcaba la una y media, el medio centenar de personas se levantaba con la sensación de haber escuchado interesantes reflexiones sobre tema tan complejo como multidisciplinar. Y, por supuesto, con la esperanza de también en Navarra se pueda avanzar hacia una sociedad más pacífica y justa.
SOLASBIDE
Solasbide-Pax Romana organiza una jornada de reflexión y debate



