La agresión llevada a cabo contra el Presidente del Gobierno es un acto incalificable y que desde este medio de comunicación, condenamos absolutamente.
Ella, nos recuerda tiempos pasados, y no tan pasados, en los que, sobre todo, los candidatos a concejales en cientos de pueblos de la Comunidad Autónoma Vasca y de Navarra, eran agredidos de forma verbal constantemente y, muchas veces, de forma física, llegando, incluso, a su asesinato. Aún hoy habría que preguntarles que les ocurre en su devenir diario.
Los radicales hoy siguen «campando por sus respetos» e incluso están presentes en las instituciones ; siguen queriendo imponer sus dictados a fuerza de golpes y de violencia.
La democracia -dicen- que es la que permite este tipo de actos. Aquellos que no toleran la libertad de los otros, utilizan la libertad de expresión de todo régimen democrático para, enmascarándose en él, intentar imponer su doctrina, «por las buenas o por las malas».
La sociedad lamentablemente, autoinmune ya a este tipo de actos, debería revisar su forma de ver lo que ocurre a su alrededor, porque corre el peligro de autodestruirse, corre el peligro de desaparecer y crear, entonces, un mundo desconocido, donde prime el materialismo y el individualismo.

