
El Informe ‘Nupcialidad y ruptura en España. 2015’[2]
En esta primera colaboración abordo un aspecto decisivo de la demografía de España y de Navarra, como indica el título. Cabe preguntarse ¿no sería preferible tratar antes de asuntos más directamente económicos? Me ha parecido que, por ser la población la mayor riqueza con que contamos, conocer bien sus potencialidades y los problemas a los que se enfrenta es un buen modo de comenzar, puesto que todo problema, una vez conocido, ofrece la posibilidad de superarlo y abre así nuevas oportunidades.
En una síntesis apretada el Informe que reseño destaca la caída brusca del número de matrimonios, en España, el aumento de la edad de los contrayentes y la creciente participación de las parejas que se casan tan sólo civilmente, a lo que se añade el fuerte crecimiento de las rupturas matrimoniales, que, en su mayor parte, desembocan en divorcios, algo que sucede, sobre todo, a partir de la aprobación de la ley del llamado divorcio exprés, que se concreta en que de cada 10 matrimonios que se celebran en España, se rompen 7.
Como consecuencia de la disminución del número de matrimonios y del aumento de la edad de los contrayentes, la tasa de natalidad ha descendido a niveles que no garantizan el relevo generacional. Se completa el cuadro negativo al constatar que está aumentando significativamente el número de nacimientos fuera del matrimonio.
La publicación reseñada contiene el desglose por Comunidades Autónomas, que permite, con ayuda de otras cifras del Instituto de Estadística de Navarra, conocer lo que sucede en la Comunidad Foral en este ámbito.
Prescindo aquí de los datos más conocidos y me centro sólo en los que hacen referencia al tema que trato. Así, en Navarra en 2014 ha aumentado el número de nacidos vivos con respecto a los nacidos en 2001, con una precisión: en el último año la tercera parte de los nacidos lo hicieron de padres al margen del matrimonio y el 16.5 % de los nacidos tuvieron madre extranjera. Este último punto explica el aumento de nacimientos.
Como en España, el número de matrimonios también se ha reducido en la Comunidad Foral y aumentado la proporción de los que sólo se celebran civilmente, que alcanza aquí el 70 % del total, superior al porcentaje en España (67,3). La tasa más alta se da en Cataluña, 83 %.
No cabe duda de que las rupturas matrimoniales constituyen el mayor drama humano de una familia, un fracaso personal para los cónyuges que golpea también a los hijos.
Es llamativo comprobar la tasa de rupturas sobre la nupcialidad, en Navarra 0.57, en España 0.67, por encima en ambos casos de la media UE, 0.46. Es decir, cada año se rompe, al menos, un matrimonio por cada dos que se celebran.
Si se considera que la estabilidad de una familia es un bien en sí misma –así lo pienso-, los datos anteriores mueven a reflexión y son un estímulo en la búsqueda de soluciones. Urge favorecer la reconciliación familiar y no promover una cultura de ‘usar y tirar’, desarrollar en cambio una cultura y una política que ayude a los matrimonios a superar las situaciones de crisis. Para ello, es preciso sensibilizar a la sociedad del valor de la institución familiar, algo que, en teoría, aparece claro en las encuestas pero que no se ha asumido como responsabilidad personal; hacen falta políticas imaginativas que promuevan la estabilidad familiar, políticas que protejan jurídicamente a las familias y, mejor de lo que lo hacen hoy, a las familias numerosas.
Soy consciente de que en esta síntesis dejo en el aire aspectos que están bien tratados en el Informe que estoy comentando. A él remito a todos los que estén interesados.
[2] Instituto de Política Familiar (2015)
Elvira Martínez Chacón, Profesora Emérita de la Universidad de Navarra, área de Economía
He llamado así, Apuntes, a lo que será, Dios mediante, mi colaboración en este periódico, un nombre que tiene cierta resonancia escolar, porque sólo pretendo tomar algunas notas de la realidad, especialmente la navarra porque en esta tierra estamos, y presentarlas como la estructura que permita a cada uno construir su propio discurso.
