
Un grupo de investigadores sugiere una versión que intenta revelar el misterio del origen de la vida en la tierra gracias a los asteroides
El problema del origen de la vida ha inquietado al ser humano prácticamente desde que éste tomó consciencia de estar vivo. Es una inquietud que va más allá de la mera curiosidad; entender nuestros orígenes, de dónde venimos y por qué somos, puede ayudar a vislumbrar nuestro futuro: hacia dónde vamos y qué seremos.
La teoría de la panspermia, que es la más utilizada para determinar el origen de la vida, dice que la esta vino desde otros lugares del Cosmos, tal vez sobre cometas y asteroides que chocaron contra la Tierra y contenían, como se sabe en la actualidad, elementos básicos para la formación de la vida. El químico Svante August Arrhenius usa por primera vez la palabra panspermia para referirse al origen de la vida fuera de nuestro planeta en 1908.
Hace 65 millones de años un asteroide de unos 10 km de diámetro llegó del espacio y se precipitó contra la Tierra. Ese cataclismo acabó con los grandes dinosaurios y puso la vida en jaque, aunque algunos científicos creen que fue gracias a ese colosal y destructivo impacto que el hombre está en el planeta, ya que de esta forma los mamíferos tuvieron una oportunidad de expandirse por el mundo.
La cicatriz del asteroide aún persiste en la península del Yucatán en México, un cráter de unos 300 km de diámetro. La explosión fue tal, que una ingente cantidad de rocas fundidas salieron despedidas incluso fuera de la atmósfera terrestre, llegando a la mitad de la distancia entre la Tierra y la Luna, y volvieron a caer por decenas de miles, incendiando gran parte del planeta.
La vida llegó a la Tierra gracias a los asteroides
Unos 1.200 millones de años tras aquel imponente impacto, la vida surgió y se extendió rápidamente sobre la Tierra. Podría parecer paradójico que el impacto de un asteroide o cometa no destruya los elementos esenciales para la vida que pudiera llevar consigo, debido al calor y la presión del propio impacto. La NASA ha estudiado el caso y realizado pruebas, sometiendo a aminoácidos, agua y otros elementos que llevan los cometas a temperaturas y presiones altísimas simulando el impacto.
Para los científicos A. M. Jellinek y M. G. Jackson, investigadores de EE.UU. y Canadá, nuestro planeta se convirtió en el único habitado conocido por la ciencia a consecuencia de un bombardeo de asteroides que azotaron la Tierra hace unos 3.800 millones de años. Así se desprende del trabajo que ambos autores han publicado en ‘Nature Geoscience’.
Los сientíficos creen que el «gran bombardeo» de asteroides fue clave para cambiar el destino de la Tierra, un planeta que primero no reunía las características adecuadas para la vida. El bombardeo produjo un impulso gravitatorio sobre cuerpos helados formados en varias regiones de la parte externa del Sistema Solar. Como consecuencia, una gran cantidad de objetos ricos en agua y materia orgánica comenzaron a impactar sobre la Tierra.
Pero este no fue el único resultado del bombardeo. Según los autores del artículo, A. M. Jellinek y M. G. Jackson, la consecuencia más importante del mismo fue la destrucción de la capa superior de la Tierra. Esta estaba formada por elementos radiactivos –uranio y potasio–, que habrían podido impedir la aparición y el desarrollo de la vida en la Tierra.
De todos los planetas del sistema solar, Venus es el más parecido a la Tierra: su tamaño, masa y formación geológica son prácticamente iguales a los del nuestro.
Sin embargo, la atmósfera de Venus está compuesta principalmente de dióxido de carbono, lo que provoca un fuerte efecto invernadero que eleva la temperatura de la superficie del planeta hasta cerca de 470 grados. De acuerdo a los autores de la investigación, Venus no se hizo habitable como la Tierra porque no pasó por el llamado período de ‘intenso bombardeo tardío’ de meteoritos y asteroides.

