
La composición del futuro gobierno de Navarra, que acaba de ser anunciada, no depara muchas sorpresas. Se ha producido un reparto del pastel, que es Navarra, y todos contentos.
Dos sorpresas, eso si, se observan: la primera, la no presencia de Podemos en el gobierno. Quizás sea, porque entre Bildu e IU, ya satisfacen sus necesidades- el Podemos navarro conjuga particularidades de ambos-.
La segunda, y la más grave, una persona de Bildu, consejera de interior. Que tipo de seguridad puede haber, cuando ostenta este departamento, una persona que hasta la fecha, no ha condenado la violencia etarra y la de sus seguidores.
Al respecto de este gobierno, sorprenden también las declaraciones realizadas por sus antecesores, de UPN, realizadas claramente por puro despecho, puesto que ellos y su acción de gobierno, tibia ante el nacionalismo e inmoral en alguno de sus miembros, son causa de lo sucedido. También sorprendentes son las declaraciones del líder del PSOE, cuando habla de gobiernos constitucionalistas o no. Recordarle que su partido es también responsable junto al PP de la presencia de BILDU en las instituciones.
La sociedad navarra se halla ahora expectante. No deberia dormirse en los laureles y esperar a que lo hagan mal, para después volver «a lo de antes». Lo de antes no debería volver, no. Regenerar, renovar, deberían ser los verbos de la acción política de la sociedad navarra. El futuro está en sus manos.

