
Su socio de Gobierno ha advertido que no puede estar de acuerdo con el programa y muchos de sus diputados se han mostrado contrarios a las reformas
A pesar de alcanzar un acuerdo con el Eurogrupo las horas de tensión no han terminado para Alexis Tsipras. Después de la maratoniana negociación en Bruselas, el primer ministro griego tienen por delante un reto aún más complicado si cabe: lograr que el parlamento de su país apruebe las medidas de ajuste acordadas con Europa.
Comienzan 48 horas de infarto para Tsipras en las que lo primero que hará será reunirse con el grupo parlamentario de Syriza. Un encuentro en el que Alexis Tsipras tiene que conseguir el apoyo de su partido para que el parlamento griego apruebe las medidas de ajuste que le exige Bruselas, antes del miércoles.
Muchos de sus diputados se han mostrado ya contrarios a aceptar medidas que impliquen más austeridad. Más de una treintena, de un total de 149, podrían votar en contra del acuerdo.
Tampoco su socio en el gobierno está satisfecho. El actual ministro de defensa y líder de los ultranacionalistas Griegos Independientes, que suma 13 diputados, ya ha dicho que el acuerdo de Bruselas «es un ataque a los valores constitucionales y no podemos estar de acuerdo con eso».

