

En uno de los márgenes del estanque de Banyoles se localizó ahora hace más de 20 años el poblado neolítico de La Draga, del VI milenio aC. Un yacimiento excepcional que por su conservación en un medio acuático, ha facilitado la recuperación de herramientas de madera, objetos de cestería y de cerámica y otras piezas relacionadas son el día a día de la comunidad en perfecto estado. Un rasgo diferencial que hace de este yacimiento un testimonio excepcional de época neolítica en Cataluña.
El vertedero en el que los habitantes de la comunidad neolítica de La Draga, junto al lago de Banyoles, depositaban sus basuras, ha permitido a los arqueólogos conocer la vida cotidiana de esos antecesores, dedicados al cultivo y a procesar los alimentos, pero también a fabricar ornamentos con los que mejorar su estética.
Uno de los responsables de la campaña de excavaciones realizada en este yacimiento, Antoni Palomo, ha presentado algunas de las piezas halladas, principalmente elementos para cocinar, herramientas de sílex y piedra pulimentada y cuentas de collar en diferentes materias.
«Estos materiales aportan más documentación a la que tenemos tras casi 25 años de trabajar en La Draga y permiten realizar una fotografía muy precisa de cómo eran estas comunidades del neolítico inicial», ha subrayado Palomo.
Este investigador considera además que poblaciones como la que habitaba este espacio junto al lago de Banyoles ponen «los cimientos para la evolución de las comunidades europeas a partir de este periodo histórico».
Antoni Palomo ha detallado cómo las piezas encontradas en las excavaciones que permiten conocer la vida cotidiana de esos individuos del neolítico proceden de «vertederos que dan una información magnífica, porque muestran la diversidad de actividades que se practicaban en estos asentamientos hace unos 7.300 años».
Otro de los responsable de las excavaciones, Xavier Terradas, ha concretado, sobre las piezas halladas en esos vertederos de basura, que se trata de «elementos de molienda para los cereales con los que después hacían harina, restos de herramientas que utilizaban para cortar piedra y elementos ornamentales como collares y anillos».
Terradas ha precisado que, en La Draga, se producía en serie buena parte de estos utensilios que, en el caso de los ornamentales, «no sólo eran estéticos, sino que también tenían un peso simbólico para reconocer a la gente y diferenciarla de la de otros grupos».
Las excavaciones en este yacimiento forman parte desde 2008 de un proyecto de investigación en el que participan la Universidad Autónoma de Barcelona, el Museo de Arqueología de Cataluña y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
La singularidad lacustre de este espacio, ubicado junto al lago de Banyoles, ha permitido que se conserven en el subsuelo elementos elaborados en madera y otras materias orgánicas, algo excepcional para épocas tan antiguas que ha permitido acercarse al modo de vida de esos primeros agricultores de la historia.
El parque ofrece la posibilidad de visitar algunas de estas cabañas que se han reconstruido a la orilla del estanque. En ellas se realizan talleres y actividades que reproducen la vida y actividades del neolítico.

