
El rechazo de la oposición parlamentaria en el Congreso, a la prisión permanente revisable que entra en vigor mañana 1 de julio, supone una vuelta de tuerca más al rechazo, al no por el no, que la oposición mantiene últimamente. Una oposición que, cada día, se radicaliza más en su intento por desgastar, aún más, a este gobierno.
La prisión permanente revisable es un concepto jurídico que intenta desmontar el hecho de que , aquí en España, los terroristas, violadores y demás fauna «patibularia» no cumplen las penas de cárcel a las que han sido condenados.
Y, efectivamente, así es. Las prisiones en este pais, aplican politicas tendentes a la reinserción del condenado, no a su castigo. Si a ello añadimos que la jurisprudencia europea tumbó la doctrina Parot, por la que un preso acumula condenas en función de los delitos cometidos, no es de extrañar que se haya intentado solucionar dicho entuerto, con nuevas leyes.
Por otro lado, quizás hubiera que llamar a las cosas por su nombre. ¿ por qué no hablar de cadena perpetua?
En el caso de que existiera, probablemente, más de uno se lo pensaría, antes de cometer delitos. Sobre todo, todos los que atentan contra la vida de las personas.

