
El estudio de la retina puede ayudar en un futuro a detectar la enfermedad de Parkinson, ver su evolución y evaluar si los tratamientos para esta patología son eficaces
El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente del mundo y se estima que 4.6 millones de personas mayores de 50 años la padecen. Frecuentemente clasificada como un trastorno del movimiento, la enfermedad de Parkinson también desencadena alteraciones en la función cognitiva, en la expresión de las emociones y en la función autónoma.
La Universidad de Alicante (UA) lidera el primer estudio a nivel mundial sobre la enfermedad de Parkinson utilizando retinas humanas, un proyecto financiado por la Fundación Michael J. Fox.
Científicos de la UA y del Instituto de Investigación de Salud Banner Sun de los Estados Unidos han puesto en marcha este estudio exhaustivo cuyo objetivo final es mejorar el diagnóstico y la comprensión del párkinson.
El principal investigador del proyecto, que empezó en febrero de 2015, es el doctor Nicolás Cuenca, coordinador del grupo de investigación del Sistema Visual de Neurobiología y Terapia de las Enfermedades Neurodegenerativas de la UA, en colaboración con el doctor Thomas Beach, del Instituto de Investigación de Salud Sun Banner, de Sun City, Arizona (EEUU).
Los dos comenzaron su colaboración en 2014 y publicaron un documento que muestra, por primera vez, que los cambios moleculares característicos de la proteína conocida como alfa-sinucleína se hallan en la retina de los pacientes con párkinson.
Este primer trabajo conjunto de estos dos científicos llevó al proyecto actual, que comportará un estudio completo anatómico y bioquímico.
La investigación se llevará a cabo con retinas de pacientes con párkinson fallecidos, donadas por el Instituto de Investigación de la Salud Banner Sun, un centro dedicado al estudio de esta patología y a la enfermedad de Alzheimer, también financiado por la Fundación Michael J. Fox.
Alrededor de diez millones de personas en todo el mundo tienen diagnosticada la enfermedad de Parkinson, que se caracteriza por la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas del cerebro, las cuales liberan dopamina, un neurotransmisor clave para la función motora.
A medida que estas células mueren, aparecen los síntomas motores del párkinson, siendo los más comunes la ralentización de movimientos y los temblores.
El proyecto de investigación va tratar de determinar si, de hecho, las personas con párkinson tienen alteraciones en la retina, si éstas pueden ser identificadas y si podrían o no ser utilizadas como un biomarcador o como una prueba diagnóstica complementaria para detectar esta enfermedad y establecer su evolución», ha avanzado Cuenca.
Igualmente, se estudiará si la enfermedad de Parkinson se manifiesta antes en la retina que en el cerebro y si la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en la retina es similar a la de las células cerebrales en la enfermedad de Parkinson.
También se investigará la proteína alfa-sinucleina y las células ganglionares melanopsínicas, ya que estas últimas ayudan al cerebro a regular los ciclos circadianos (de vigilia y sueño), que, según se cree, se rigen por las células dopaminérgicas, ha señalado Cuenca.
Para este científico, el estudio de la retina puede ayudar en un futuro a detectar la enfermedad de Parkinson, ver su evolución y evaluar si los tratamientos para esta patología son eficaces.


