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Según científicos rusos la felicidad está en las yemas de los dedos

Según científicos rusos la felicidad está en las yemas de los dedos
Investigadores del centro de la Universidad Técnica Báumanskaya de Moscú .
Investigadores del centro de la Universidad Técnica Báumanskaya de Moscú .

En cinco minutos se digitalizan las huellas, se analiza sus formas, características y se emite un veredicto sobre las capacidades y predisposiciones naturales de la persona

Científicos del Centro de Tecnología Biométrica de la Universidad Técnica Estatal Bauman de Moscú (Rusia) han elaborado un prodigioso sistema biométrico que puede predecir el potencial y el destino de cada persona.

El dactiloscópico llamado ‘Malajit’ (‘Malaquita’) realiza un detallado análisis del relieve de las yemas de los dedos, la única parte del nuestro cuerpo donde se contiene toda la información necesaria para determinar el potencial y el destino de cada persona, sostienen los científicos.

«En la yema de los dedos tenemos el código de la programación de nuestros reflejos y el funcionamiento de los órganos vitales, elementos de nuestra capacidad de adaptación, los conocimientos que recibimos del exterior y la capacidad de ser complementario», aseguró a la agencia EFE el director del centro, Ígor Spiridónov.

Tras analizar los parámetros de las huellas dactilares, las clases de cresta, los tipos de relieve y asimetrías de los dedos, el sistema biotecnológico desglosa resultados en diez singularidades personales: la capacidad analítica y sociabilidad, la comunicación y capacidad de oratoria, la reacción y coordinación, la resistencia y predominio, la conflictividad e introversión-extroversión.

El sistema parte del principio de que «el hombre es un animal con reflejos» y bebe del trabajo del legendario fisiólogo ruso Iván Pavlov, galardonado con el Nobel en 1904 por su estudio sobre el estímulo y la reacción en perros. «Nuestro primer axioma fue que las crestas papilares son el indicador de la singularidad del sistema nervioso de la persona», dijo.

Bastan cinco minutos para digitalizar las huellas de los diez dedos de las manos de una persona, analizar su forma y característica y emitir un veredicto sobre sus capacidades y predisposiciones naturales. «El dibujo es muy nítido. El tiempo depende de la calidad de las yemas. Hay gente que trabaja con las manos y no se aprecia. A los niños se les ve muy bien y a los ancianos se les deteriora con los años», asegura Natalia Gogúlina, asistenta del catedrático.

El sistema biotecnológico analiza los parámetros de los huellas dactilares y estudia las clases de cresta, los tipos de relieve y las asimetrías, entre otros datos.

Los resultados se desglosan en diez singularidades personales, como la capacidad analítica y sociabilidad, comunicación y capacidad de oratoria, reacción y coordinación, resistencia y predominio, conflictividad e introversión-extraversión.

Este sistema saca a la luz la predisposición natural de la persona, por lo que lo ideal sería introducirlo en las escuelas, lo que permitiría al profesor personalizar la educación de sus alumnos, según Spiridónov. «Los conflictos responden a un uso incorrecto de la personalidad y las capacidades del ser humano. Los conflictos surgen entre las personas que no aprenden o nunca aprenderán a hacer algo porque no están haciendo aquello para lo que estaban destinadas», asegura.

La pregunta que hay que responder cuando un niño llega a la escuela es: «¿Qué enseñar? y ¿cómo enseñar? para que una persona sea un maestro, ya que entre maestros no hay conflictos». «Para educar a un maestro hay que conocer su predisposición. Bajo nuestro punto de vista, el 80 por ciento del potencial de la persona está determinado por la herencia recibida al nacer, es decir, está relacionado con las singularidades de su dactilograma«, insiste.

El científico recalca que «no hay personas inútiles» y que «si a los niños se les hace sentir como ganadores desde que nacen, llegarán muy lejos». «Para guiar a alguien hasta convertirlo en un maestro, hay que ver su dactilograma. Entonces, podremos dejar el país en buenas manos, el mundo vivirá dignamente, sin conflictos», sentencia.

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