
El actor británico se hizo célebre interpretando a Drácula y participó en las sagas de El señor de los Anillos y Star Wars
El actor británico Christopher Lee ha fallecido a los 93 años el pasado domingo 7 de junio, según ha informado la agencia AFP. El actor se encontraba hospitalizado debido a problemas respiratorios desde hacia tres semanas en el Chelsea and Westminster Hospital de Londres. La decisión de comunicar la noticia unos días mas tarde del fallecimiento ha sido expreso deseo de su mujer durante los últimos 50 años.
Lee se hizo popular interpretando a Drácula en numerosas películas de la productora Hammer y participó en las sagas de El señor de los Anillos y La guerra de las Galaxias.
Sus fuertes facciones y su 1,96 m. le convirtieron en uno de los villanos icónicos de la historia del cine: Fu Manchu, Saruman, enemigo de James Bond o Frankenstein.
Nacido el 27 de mayo de 1922 en Londres, en el aristocrático barrio de Belgravia, que su elevada estatura (1,96 metros) le permitió mostrar en el cine un físico impresionante, sobre todo en papeles de malos. De familia de clase alta, su padre era teniente coronel de la Guardia Real británica y madre, la condesa Estelle Mari Carandini di Sarzano.
Su infancia, tras el divorcio de sus padres, transcurrió en Suiza. De vuelta a Londres su madre se casó con el banquero Harcourt IngleRose, tío de otro mito del siglo XX, el escritor Ian Fleming, creador de Bond. Tras viajar por media Europa -aseguraba, por ejemplo, que había asistido a la última ejecución pública en Francia-, en la Segunda Guerra Mundial sirvió con éxito en el ejército (participó en operaciones secretas), y acabó hablando francés y alemán.
Considerado uno de los grandes actores del cine, comenzó su carrera en 1947, en La extraña cita, de Terence Young. Y aunque no paró de trabajar, durante toda su carrera participó en 250 producciones, su fama no le llegó hasta finales de los años cincuenta cuando entró en la productora Hammer y dio vida al conde Drácula en la veintena de películas que realizó junto a Peter Cushing. De su caracterización del chupasangre, dijo Fernando Savater que era «un demonio carnívoro, con ímpetus brutales hacia los jugos de la vida». Aun así, su primer filme en la Hammer no iba de vampiros, sino que encarnaba al monstruo de Frankenstein y Cushing, a Víctor Frankenstein en La maldición de Frankenstein.
Sobre su carrera, Lee contaba: «Vivo en el presente, no en el pasado. No estoy anclado en casa recordando mis décadas de trabajo. A los actores jóvenes siempre les digo ‘Hazlo lo mejor que puedas’. Es mejor ser profesional que tener talento. He trabajado con los peores y los mejores directores. En varias ocasiones me he planteado qué hacía yo en el plató. Sin embargo, nunca me he largado de un filme, incluso cuando me engañaron con los nombres de mis compañeros de reparto».


