

El pucherazo presente en la Historia de España desde la época de la Constitución de 1876 hasta el fin del turnismo a comienzos del siglo pasado, salvando las distancias tanto cronológicas como tecnológicas, parece que vuelve a este país.
La denuncia del partido VOX ante la Junta Electoral Central, de irregularidades en el recuento de los votos de tanto las elecciones andaluzas como en las municipales y autonómicas de este pasado mayo, están rebelando enormes fallos en el recuento. Los votos no son los mismos en los colegios electorales que los que, luego, los organismos oficiales aceptan y exponen como ciertos.
La diferencia resultante -es curioso- afecta negativamente a los partidos pequeños que son los perjudicados y beneficia a los grandes.
¿Se imaginan ustedes, que el error fuera tan grande, que los resultados actuales hubiera que cambiarlos?
El recuento, ayuntamiento por ayuntamiento, continua en estos momentos.
El problema debe venir porque hay contratada una empresa encargada del vuelco de datos de unos lugares a otros y dicha acción no se ha debido hacer correctamente.
Habrá que estar a la expectativa, porque si se confirmara el error a nivel general, estaríamos, otra vez, ante un escándalo mayúsculo de consecuencias insospechadas.
