

El panorama que el CIS refleja para Navarra, en el que hasta ocho partidos pueden obtener representación parlamentaria, convierte a esta tierra en ingobernable, pero democrática.
Aunque se consigan mayorias, estas estarán conformadas por varios partidos, que a la mínima, podrán hacer caer a uno o a otro gobierno.
Cabe preguntarse, el porqué de esta situación.
Cuatro años con un gobierno minoritario, en el que su parlamento ha hecho y ha desecho a su antojo; cuatro años en los que las actitudes políticas de algunos, aún siendo legales, han sido inmorales y carentes de toda honradez; cuatro años de seguidismo político hacia el gobierno central, incluso cuando se atacaban derechos de navarra; cuatro años de crisis económica, con umbrales de pobreza aumentados, lo que hace que los votantes del partido del gobierno estén optando por llevar su voto hacia nuevas formaciones políticas, como Ciudadanos y Podemos o hacia la abstención, creando , ciertamente, una situación muy peligrosa para Navarra.
Es ahora verdaderamente, cuando la navarra foral, singular y con grandes dosis de autogobierno, puede quedar diluida ante los avances de quienes, no entienden el fuero o de quienes no les importa la desaparición de esta tierra en otra comunidad.
La opción más plausible, si estos resultados se confirmaran, podría ser una repetición electoral en la que, quizá, alianzas o coaliciones preelectorales, pudieran dar lugar a opciones de gobierno, más fuertes que las actuales.

