

Hoy asistimos a un mundo cada vez más globalizado e interconectado, donde la inmediatez y el llamado «tiempo real» son una realidad. Este mundo gracias a los avances tecnológicos se ha convertido en la llamada «aldea global».
Las estadísticas muestran un mayor uso de estas tecnologías por parte de la población, hasta el punto de que falta ya muy poco para que haya más móviles, por ejemplo, que personas.
Un dato destaca la utilización de las llamadas «redes sociales» como Facebook por parte de una mayoría de la población que vive en las áreas desarrolladas, hasta el punto de la sustitución de las relaciones personales, del cara a cara, por las relaciones virtuales, donde muchas veces la falsedad de los datos en internet está a la orden del dia.
Cabe preguntarse, si tanto avance tecnológico, con el cambio en las relaciones personales, provocará un -todavía- mayor individualismo, qué provocará un cambio aun mayor que el que sufrimos en estos momentos en valores y derechos de las personas.

