
Argamasilla de Alba ha vivido, este jueves 26 de marzo, uno de los momentos más importantes de su historia y de mayor respaldo para su tradición cervantina y quijotesca, acogiendo un pleno extraordinario de la Real Academia Española (RAE) en homenaje al autor del Quijote.
Como antesala del centenario de la muerte de Miguel de Cervantes (1616) el pleno de la RAE ha realizado una visita al lugar de La Mancha, donde se ha celebrado el segundo pleno de su historia que se realiza fuera de la sede oficial, tras el que tuvo lugar en Cádiz en 2012, y excepcionalmente de cara al público. Además, se ha podido seguir en directo a través del canal de la academia en YouTube.
La visita está enmarcada dentro de los actos del III Centenario de la Academia (1713-2013), que se extenderán hasta el 31 de diciembre de 2015, cuando se cumplen trescientos años de la aprobación definitiva de los estatutos; y de los conmemorativos del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote escrito por Cervantes, que está celebrando la localidad manchega, cuna de la insigne obra.

Ante las más de 400 personas que llenaban el teatro de Argamasilla de Alba, el escritor Arturo Pérez-Reverte aprovechó la ocasión para reivindicar que se potencie la ruta cultural del Quijote y que cuente con el debido «respaldo económico, político y social».
Y ningún sitio mejor para formular esa petición que esta localidad, «corazón de esta Mancha al mismo tiempo tan mencionada por el oportunismo y tan marginada en la realidad», dijo el autor del capitán Alatriste.
Tras el pleno abierto al público que la Academia celebró en 2012 en Cádiz, para rendir homenaje a la Constitución de 1812, los académicos eligieron Argamasilla de Alba para su segunda sesión extraordinaria, con motivo del IV centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote.
Además, como dijo Darío Villanueva, director de la RAE, al principio del pleno, uno de los objetivos de la Academia es «mantener vivo el recuerdo» de quienes contribuyen a la gloria de las letras en español, y nadie duda de la importancia de Cervantes en ese sentido.
A la lengua del Quijote se refirió en el pleno el lexicógrafo Pedro Álvarez de Miranda, que rastreó la huella de «ese prodigio literario» en el idioma español, que ha convertido en nombres comunes la propia voz quijote y las de dulcinea, rocinante y maritornes. Esas palabras están en el diccionario académico.
Derivados como «donquijotesco», «quijotada», «quijotil», «sanchopancesco», «escuderil», forman parte de nuestro lenguaje, como lo hace la expresión «molinos de viento» con el valor de «enemigos fantásticos e imaginarios».
Y hay muletillas y frases que se atribuyen al «Quijote», aunque no figuren en él, o no al menos como se pronuncian. Es el caso de «desfacer un entuerto», que en la novela cervantina es en realidad «desfacer tuertos».
En la sesión, se proclamó la candidatura del cineasta Manuel Gutiérrez Aragón, la única presentada para cubrir la vacante dejada en esta institución por José Luis Sampedro, de quien José Manuel Sánchez Ron leyó una amplia necrológica.
Uno de los momentos más interesantes fue el de la discusión de palabras que podrían incorporarse al Diccionario, como «selfie», «chakra» y una nueva acepción del adjetivo «patético», presente en ejemplos como «el discurso de ese político ha sido patético».


