

Decía hace unos días que Osasuna iba camino de ser «el pupas» y ahí va. El resultado, cuando no el juego, naufraga.
Un Osasuna con valor, valiente, con «salud» (como su nombre indica), está ahora en números rojos, con deudas millonarias y en «segunda». Con un juego alejado del origen futbolístico del equipo navarro.
El partido de ayer con el Mirandés (1-0 contra Osasuna) fue un mal partido. Los navarros dejaron el mal juego tapado por la lluvia, tanto el partido como el resultado: naufragó. Se pueden buscar justificaciones cuando se pierde, pero el hecho está en que hay que dar un impulso al sistema de juego y equipo.
Con lluvia o sin lluvia la afición navarra está con Osasuna. Al partido de ayer 1.000 navarros acompañaron y «jalearon» al equipo rojillo, Y van cuatro jornadas sin ganar.
La deuda económica no es óbice para la deuda deportiva. Osasuna tiene que volver a sus primeros orígenes de equipo navarro por excelencia. La sangre roja navarra tiene que correr por las venas «rojillas» y eso es cuestión de sentimiento, voluntad y equipo. El entrenador debe contribuir a ello.
Directora NI

