La afirmación del líder del PSOE de que con una República Federal, aquí en España, estaríamos bien durante 30 o 35 años abre una puerta que ha estado entre abierta desde finales del siglo XIX, cuando ya los primeros regionalismos, hoy transformados en nacionalismos, y el propio partido socialista, hablaban de una España federal, muy ajena a ese concepto que hoy el gobierno del Partido Popular ha proclamado en la campaña electoral a las autonómicas catalanas.
El PSOE se sitúa en el otro lado de la balanza, en un intento por atraer a aquellos que un día fueron votantes socialistas y que ante el «aburguesamiento» de sus dirigentes han optado por otras opciones políticas.
El PSOE, literalmente hablando, se sitúa fuera de la Constitución al proclamar un modelo de Estado diferente al de la Carta Magna.
La tentación federalista, si llegara a ser mayoritaria, podría socavar los cimientos de nuestro orden jurídico y hacer » saltar por los aires» la monarquía parlamentaria que disfrutamos, puesto que nos conduciría a una República.
Los dirigentes políticos deberían tener cuidado con las afirmaciones que utilizan, puesto que podría ser «la chispa» que encendiera un fuego muy difícil de apagar.

