

El público de la primera jornada del festival Sónar ha bailado hasta perder el mundo de vista al ritmo de las descargas electrónicas de The Chemical Brothers y se ha dejado hipnotizar por el montaje visual que acompaña al nuevo espectáculo del dúo británico.
Los hermanos químicos han utilizado el Sónar Noche como plataforma de lanzamiento internacional de su disco «Born in the echoes», que saldará a la luz el próximo mes de julio y que hoy se ha podido escuchar a todo volumen y en directo en la Fira Gran Vía de L’Hospitalet (Barcelona), donde se celebran los conciertos nocturnos de este multitudinario festival, que hoy arranca y se prolongará hasta el sábado
Los maestros de la música electrónica han actuado ante 13.000 espectadores, una cifra que podría parecer alta en otro contexto, pero que en el Festival Sónar es un lujo reservado para la jornada inaugural, a la que sólo pueden asistir los acreditados y los afortunados que han conseguido una invitación mediante sorteo.
Temas nuevos como EML y Go se han alternado con clásicos como Block Rocking Beats, mientras las pantallas hacían bailar al respetable con imágenes tan rítmicas como la música.
Sepultados entre sintetizadores, platos, mesas de mezclas y quién sabe que más, Tom Rowlands y Ed Simons han cedido el protagonismo visual a las pantallas, donde se han sucedido momias bailarinas, patinadores, máscaras, perfiles corriendo y pelotas de colores que explotaban en el momento álgido de la música.
Pero lo mejor ha quedado para el final, cuando ha sonado Under Influence bajo los rayos de luz que lanzaban dos robots gigantes o cuando un enorme reflector de luz colgante ha iluminado los sonidos insistentes de Block Rocking Beats.
El próximo sábado, The Chemical Brothers volverá a actuar en el mismo espacio, pero el público tendrá que apiñarse mucho más, ya que está previsto que más de 100.000 espectadores pasen por Sónar a lo largo de tres jornadas.

