Cardenal de Madrid pierde apoyo de sociedad civil católica tras su firma sobre Valle de los Caídos con el Gobierno de Sánchez
El Instituto de Política Social (IPSE) ha detonado hoy una crisis sin precedentes en las relaciones entre la sociedad civil católica y la jerarquía eclesiástica española. La organización ha reaccionado con absoluta indignación y dureza tras hacerse pública la connivencia y la firma del cardenal arzobispo de Madrid a los planes del Gobierno de Pedro Sánchez para la llamada «resignificación» del Valle de los Caídos, sin autorización ni apoyo del Vaticano. Para el IPSE, este acto no es un mero trámite administrativo o un intento de pacificación, sino una claudicación imperdonable y una traición directa a la memoria de los mártires, a la comunidad benedictina y a los millones de fieles que ven en Cuelgamuros un espacio sagrado e inviolable.
La cúpula del IPSE califica este acuerdo tácito y explícito de la archidiócesis con el Ejecutivo socialcomunista como el mayor acto de cobardía institucional de la Iglesia en España en el último siglo. Lejos de defender la Cruz más grande de la cristiandad y el carácter sagrado de la Basílica, el Instituto denuncia que el arzobispado ha preferido doblegarse ante las exigencias de un proyecto político que tiene como objetivo último la erradicación de cualquier vestigio de la fe católica en el espacio público español.
«¿Qué le debe la Iglesia al Gobierno?»: La denuncia de un pacto inconfesable
El IPSE no ha dudado en señalar que esta rendición responde a intereses ocultos que nada tienen que ver con el Evangelio. La organización exige transparencia absoluta sobre los motivos reales que han llevado al cardenal de Madrid a firmar lo que consideran la «sentencia de muerte» del Valle de los Caídos, entregando las llaves del recinto a los herederos ideológicos de quienes persiguieron a la Iglesia.
«Esta firma es una vergüenza que manchará para siempre el expediente de la archidiócesis. La gran pregunta que hoy se hacen millones de católicos españoles es muy clara: ¿Qué le debe exactamente la Iglesia al Gobierno de Sánchez? ¿Qué oscuros acuerdos, qué prebendas fiscales, qué silencios mediáticos o qué financiación se están salvaguardando a cambio de entregar el Valle de los Caídos a la piqueta del laicismo?», denuncian desde la dirección del Instituto de Política Social.
Para el IPSE, la resignificación es un eufemismo que esconde un plan de profanación, de expulsión de los monjes que custodian el recinto con sus oraciones diarias y de reescritura sectaria de la historia, en la que los mártires que allí reposan volverán a ser humillados por el Estado, esta vez con la firma cómplice de sus propios pastores.
Pablo Hertfelder García-Conde: «Es un insulto intolerable a los mártires»
El presidente del Instituto de Política Social, Pablo Hertfelder García-Conde, se ha mostrado implacable frente a esta decisión, exigiendo una rectificación inmediata y señalando la profunda orfandad en la que la jerarquía sume a los fieles con este tipo de cesiones al poder político:
«Resulta nauseabundo ver cómo quienes deberían dar la vida por defender la fe y los lugares sagrados prefieren la comodidad de los despachos y los pactos con el poder político. ¿Por qué el cardenal insulta a los mártires de esta forma, pactando con un Gobierno progrelaicista que odia profundamente todo lo que representa la Cruz? Los mártires derramaron su sangre perdonando a sus verdugos, no para que décadas después sus propios obispos mercadearan con sus tumbas para ganarse el favor de la ultraizquierda».
Hertfelder García-Conde ha subrayado que este acto de «colaboracionismo» destruye la autoridad moral de la archidiócesis:«Cuando la Iglesia se arrodilla ante un Estado laicista, pierde su razón de ser. El Valle de los Caídos no es moneda de cambio para cuadrar los balances de relaciones públicas de la Conferencia Episcopal. Entregar la Basílica para que sea convertida en un parque temático de la memoria histórica marxista es una profanación que los laicos españoles no vamos a consentir, por muchas firmas que ponga el cardenal».
Viaje a Roma: Audiencia de urgencia con el Santo Padre
Ante la extrema gravedad de los hechos, que suponen la vulneración de los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede con la aparente bendición de la jerarquía local, el Instituto de Política Social ha anunciado la activación de una vía de acción directa e internacional. El IPSE va a solicitar de manera urgente e inminente una audiencia formal con el Papa León XIV en el Vaticano.
El objetivo de esta cumbre extraordinaria es entregar al Santo Padre un informe detallado (un dossier jurídico y eclesial) que exponga la preocupación severa del Instituto y de la sociedad civil católica ante la deriva de la cúpula eclesiástica española. «Si en España nuestros pastores nos venden y entregan nuestros templos al Gobierno, acudiremos directamente a la Santa Sede. El Papa debe conocer de primera mano cómo se está pisoteando la libertad religiosa en nuestro país y cómo la jerarquía local prefiere el aplauso del mundo y la paz con Pedro Sánchez antes que la defensa de la Cruz», explican desde el IPSE.
Un llamamiento a la rebelión cívica de los laicos
El comunicado del IPSE dedica su último apartado a movilizar a las bases sociales frente a este atropello. La organización advierte de que el sometimiento del cardenal no vincula la conciencia de los católicos y llama a una resistencia cívica, jurídica y espiritual sin cuartel. El Instituto promoverá movilizaciones masivas, querellas si se altera la inviolabilidad del templo y campañas de presión nacional e internacional.
El Instituto concluye con un aviso directo y sin concesiones a todas las partes implicadas en el pacto:
«La defensa del Valle de los Caídos ya no está en manos de unos obispos que han dimitido de su función pastoral, sino en las manos del pueblo fiel. No toleraremos que la memoria de los caídos sea ensuciada por la agenda ‘woke’ y el laicismo de Estado. Si el cardenal de Madrid quiere arrodillarse ante Pedro Sánchez, que lo haga a título personal, pero que no arrastre a la Iglesia española a esta claudicación histórica. La Cruz del Valle seguirá en pie, aunque nos cueste nuestra propia tranquilidad», concluye con firmeza Pablo Hertfelder García-Conde.


