Tómese dos píldoras al día de risa, nos hace más fuertes y felices.
Nos reímos poco, y hay que hacer un esfuerzo para implantar la risa por lo menos una o dos dosis al día, mejor dos que una. Sí, no me llamen loco, con la que está cayendo, llámenme amigo de verdad pues les prescribo un remedio gratis, inusual y necesario para superar una crisis tras otra… ¡No es una broma, reír es una terapia, la mejor pócima gratuita para mantener el colesterol a raya, pues nos libera y nos relaja y además, reír nos conecta con nuestros semejantes, mejorando la autoestima; “con la que está cayendo”, tenemos que buscar aliviaderos, y la risa es uno de ellos porque mejora nuestra calidad de vida.
¡Por supuesto que vivo en este mundo, por eso me atrevo a recomendarles reír más, echar unas carcajadas, que favorecen al corazón y al sistema circulatorio, mejora la función respiratoria y aumenta la oxigenación en sangre… Sí, hay que reír más porque vienen -no se han ido-, tiempos malos y turbulentos, y se combate mejor con la risa, el humor, el optimismo inteligente; la risa nos fortalece el sistema inmunológico y tiene un efecto analgésico pues libera endorfinas. ¡Así que, a reír más, a reírse de uno mismo, y mirar hacia adelante, que como en otras épocas saldremos de esta, porque mientras haya vida, hay esperanza y si alimentamos esa esperanza con risas, con alegría, con entusiasmo…, la vida, la crisis, el estrés, la incertidumbre, se hacen mucho más suaves y las resolvemos mucho mejor y antes!
Yo, también estoy de acuerdo, porque leo la prensa todos los días, y veo un mundo al revés: “El Gobierno está desbordado, cada día está más en entredicho, la complicidad de los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO) con una mansedumbre inusual en otros tiempos, tormenta social; en pleno siglo XXI nos estamos matando con obuses tanques, cadáveres abandonados, edificios maltrechos y tres millones de desplazados… El desaguisado del Sáhara, Sánchez cruza el Rubicón, (DN. 27-III-22), no se cumple las leyes mínimas del diálogo en un gobierno que se dice progresista; se revienta el plan de Convivencia en nuestra Navarra por no condenar a ETA… Y, un largo etcétera que no cabría en este recuadro. ¡Claro que soy consciente de todo esto, y por eso recomiendo y sabiendo que estoy tirando de la cuerda social, que nos riamos más! para que estimulando con la risa un mayor nivel de dopamina y nos genere sensaciones de placer y bienestar y podamos soportar de mejor manera todas estas incongruencias político-sociales, a las que poco podemos hacer los humanos de a pie, pero sí podemos estimular nuestro “opiáceo natural” intentando estimular nuestra risa en muchos momentos de la cada día: ¡Tómese dos píldoras al día de risa!, hágame y hágase el favor.
Nuestro cerebro es tan arcaico, que si nos percibe que nos reímos -aunque sea a la fuerza-, se siente feliz, y nos hace sentirnos mejor… Aún siendo mentira, nos sentimos más felices, ve qué fácil es engañarle, para que nuestro cortisol del estrés acumulativo disminuya. Sí ríe dos veces al día dormirá mejor, sus emociones saldrán a flote y las compartirá con sus congéneres. Si esto se hace con habituación mejorará su capacidad de creatividad, haciendo que llegue mayor oxígeno a su cerebro, proyectando más atención y mejorando sus aprendizajes.
Reír es terapéuticamente prescrito de forma puntual cuanto más dudas, crisis e incertidumbres nos abordan día a día, pues nos alivian la ansiedad y el estrés, ayudándonos sobremanera y gratuitamente a superar síntomas depresivos, traducir de otra manera más positivas nuestros pensamientos negativos, que no nos favorecen para nada, cuando tratamos de analizar los acontecimientos en los que estamos inmersos. ¡Son tantas ventajas las que dispone una simple risa -aunque sea falsa-, para afrontar positivamente los problemas cotidianos, que merece la pena reír por lo menos dos veces al día! Así, que amigos lectores, manos a la obra, que la vida está en nuestras manos y la actitud depende de nosotros: Ríase más.
Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)


