El partido socialista hoy gobierna en España. Uno de sus principios ideológicos, aparte del republicanismo, es su federalismo, que acompañado con el de Podemos la mezcla es explosiva.
Pedro Sánchez, secretario general de este partido y presidente del gobierno de España, está llevando a cabo reuniones al más alto nivel con los presidentes autonómicos que tiene, también, este país. Unas reuniones en las que se supone que comunica, consulta, a las autonomías, los últimos datos sobre el estado de alarma y sobre el coronavirus. Estás muy diligentes, aparte de comunicar sus opiniones, por cierto, generalmente contrarias a lo que se les dice, intentan actuar de forma poco coordinada, pensando más en sus objetivos personales que en los del común del país.
Y Pedro Sánchez, rehén de muchos de ellos, sobre todo de los llamados nacionalistas, les deja hacer a su antojo. Y ahí está el germen del federalismo, el que tantos problemas puede traer a este país y el que puede hacer llevar a tomar decisiones individuales a cada territorio.
Porque con la pandemia que se está sufriendo, no puede consentirse que cada región de este país tome decisiones propias, que en una haya unas medidas y que en otras haya diferentes. Y esto es el federalismo, ni más ni menos.

